miércoles, 3 de junio de 2026

ESTOY LLENA

Está claro, como cocinero, me alimentas de maravilla.

Hubo momentos atrás en los que no me cabía nada, ni me apetecía, 

porque sentir tu pérdida me quitaba las ganas de probar bocado.

Ahora no sólo me llenas el buche, sino el alma. Y es mi ser, el que saciado, no necesita más.

Sea como fuere, me encuentro en paz y con energía. 

¡Rebosante de energía! Pletórica de lágrimas; de felicidad.

Y me dejas sin palabras, con los ojos húmedos y una mágica sonrisa. 

Me siento agradecida, palpitante. Vibro en sintonía, en armoniosa melodía. 

Y ya da igual si marchas, descansas o te alejas; estoy en deuda.

Me siento plena. 

Gracias por rebosarme de esa comida que no se mastica, pero que se mide en carcajadas, en cucharadas de felicidad, en ml o kg de masa efímera y momentánea que no pesan, sino vuelan... 

como polvo de estrellas prístinas que se reencuentran y agitadas, revolotean, brillando en el presente.

El futuro es incierto, pero ahora, en este instante, soñar contigo y un nosotros, me derrite el alma.

 Y sin saber cómo, estoy dentro de ti. Vierto mi espíritu a través de tu pajita y me saboreas rica, gustosamente, intercambiando mi sabor en tu cuerpo y adentrándome en cada habitáculo de tus entrañas y vísceras, envuelta y protegida por la etereidad de aquello que no acaba: 

infinita tu alma y encantada la mía, de convivir en calma.



Por último, decir que este plato no se repite. 
Se percibe, se huele, se baila, se comparte e inspira a muchos.
Como las palabras de este relato...
¡Único e irrepetible el plato! 

 Sus ingredientes fluyen, varían según bombea tu corazón. 
Pero el sabor y la conexión entre este cocinero y su plato, no se revelan, 
así queda el trato.
sólo lo sabe el que lo vela,
el cocinero y sus estrellas. 

Estoy LLENA.




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