¡MunDo MiNiNo!

Para los insaciables^^http://duquesapantera.wordpress.com/ Ahí están mis antepasados.

EL CORIFEO: No hay fiera más mala de combatir que la mujer, ni siquiera el
fuego, ni hay pantera alguna tan sinvergüenza.
Lisístrata, de Aristófanes.

CHIM CHIN CHIRÓN! La suerte detrás va de mi.

Escribir es la libertad de llorar y reír a solas. Pero no dejarte leer, sería prohibirte lo que es tuyo.


lunes, 20 de junio de 2011

¿flujos sin razones?

Le resbalaba por las piernas, dice. Sí, sí. Que llevaba tanga la chiquilla, y claro con la falda, pues eso, que le caía. Ya sabes. No se si es cierto. Ella dice que no tienes por qué pensar en alguien. Vamos, que no te pones así por alguna razón, sino que bueno, eso se derrama cuando le da la real gana. No se yo...para mi que me engaña..para mi que está enamorá. Madre mía, si la vierais...cuando estaba viendolo bailar...se le caía la baba por mucho que dijera que no. y cuando me hablaba de él, cuando decía su nombre...aiaiai, la mirada...tenía una chispita de magia y una sonrisa tonta.
Esta no me engaña, enamoraica. jajajaj Al menos existe atracción. Su darling, su cariñito. Algo hay entre sus dos piernas. Algo chorrea y no es casualidad...algo le hizo el vinito que le desprendió sus ganas.
Algo quiere la niña esta noche que lo llama...
¡qué locura cuando se lo cuente! Con la boca abierta se va a quedar. Y es que ella no sabe, que a él más bien le van las pollas. Más que a ella jajjaja. ¡Pobre! ¡Pobre chiquilla!
Con todo esos chorretes camino a la nada...

martes, 14 de junio de 2011

Composición ligera

Porque tú te lo mereces, porque pronto es tu fecha y no por eso escribo.
Es porque curiosamente del mismo año encontré a un amigo.
Y aún guardo nuestras notas de clase, para que cuando pasen los años te des cuenta que ya en un principio eras mi niño.
Esos morritos, y esas caricias. Esas manos que te caracterizan.
Por no hablar de tu voz que me hipnotiza.
Como si fuera tu madre sigo tus gestos. Abro mi boca cantando tu "o".





Y transmites, llegas, y son ellas, mis lágrimas, tu público. Mi sonrisa sus butacas.
Yo no las llamo. Son mis sueños más profundos que se ven en tu carisma.
Son mis sueños tus pasiones. Tú las emprendes y yo los avivo.
Es bonito ver cantar a un amigo. Cantar como tú cantas. Sonreir como tú lo haces.
Que todo siempre es sincero y divertido, para adultos y niños.
Para todos tienes, para hombres y mujeres.


No te olvides de Irene. Irene, tu mejor amiga de la ESAD. Irene, your darling. Tu querida Fan.




sábado, 4 de junio de 2011

Medio en coma

Un medio en coma es sencillo de sentir pero difícil de explicar.
Añado el monólogo de Hamlet.

Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma, sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades y oponiéndose a ella, encontrar el fin? Morir, dormir... nada más; y con un sueño poder decir que acabamos con el sufrimiento del corazón y los mil choques que por naturaleza son herencia de la carne... Es un final piadosamente deseable. Morir, dormir, dormir... quizá soñar. Ahí está la dificultad. Ya que en ese sueño de muerte, los sueños que pueden venir cuando nos hayamos despojado de la confusión de esta vida mortal, nos hace frenar el impulso. Ahí está el respeto que hace de tan larga vida una calamidad. Pues quien soportaría los latigazos y los insultos del tiempo, la injusticia del opresor, el desprecio del orgulloso, el dolor penetrante de un amor despreciado, la tardanza de la ley, la insolencia del poder, y los insultos que el mérito paciente recibe del indigno cuando él mismo podría desquitarse de ellos con un puñal. Quejarse y sudar bajo una vida cansada, pero el temor a algo después de la muerte – El país sin descubrir de cuya frontera ningún viajero vuelve- aturde la voluntad y nos hace soportar los males que sentimos en vez de volar a otros que desconocemos. La conciencia nos hace cobardes a todos. Y así el nativo color de la resolución enferma por el hechizo pálido del pensamiento y empresas de gran importancia y peso con lo que a esto se refiere, sus corrientes se desbordan y pierden el nombre de acción.


Con mis palabras, Hamlet quiere decir:

¿Qué es mejor, pasar de todo o enfrentarte? Creemos que con tonterías vamos a solucionar todo. Queremos movernos por nuestros impulsos, lo que nos hace sentir, la pena. Lo difícil es mantener esperanza e ilusión. Es tal la desilusión, que el mínimo sueño o solución se nos derrumba. Y pensamos que no servirá para nada. No hay manera de acabar con la política y cosas que no controlamos: injusticia, desamor, el paso del tiempo... ¿Quién se atrevería a luchar contra todo eso?
El temor a la muerte y lo desconocido nos frena, por eso no nos quitamos la vida, ni huimos de estos problemas. Nos remuerde la conciencia. Y por todo esto la idea de quitarnos la vida termina. Por la conciencia, por la costumbre, por la moral y la ética, el deber por encima del querer, que nos indican que está bien y que está mal. El suicidio pasa a tener una valoración negativa y finalmente seguimos sufriendo.

No siento mitad del cuerpo, de mi cintura a mis pies. Siento un cosquilleo que no motiva a andar. Permanezco sentada. Mi corazón bombea. Escucho palabras, pero a un tiempo relantizado. Cojo tu información lo más rápido que puedo, pero no consigo alcanzarte. Repites, repites y me quedo en le principio. Veo cómo tu boca ya se cerró y sin embargo oigo aún tus palabras. Tiempo de retroceso...yo quiero avanzar. Mi cerebro piensa deprisa y no recibe con la misma velocidad. Emite mas no recibe.

Dame un golpe en la cabeza, a ver si reseteo. No importa la información. Llevo una copia en el corazón.

Tragando lágrimas

Me acerco al centro de la pista, buscándote entre la gente. Total, para llegar y escuchar que estorbo, que posiblemente lo haga no ahora, pero sí en minutos próximos. Me voy indignada. De vuelta a casa. Ya no caben esperanzas. Ocupo mucho espacio en la cama. Lo llena mi odio, mi certeza de confusión.

No quiero, mamá. No quiero.
Pero las obligaciones nos llaman.

Otra vez comer tragando con lágrimas.

No me canso. Me acerco a la barra, me pido una cerveza y ya hay un par disponibles. Un par que entretienen mi mente.

Ya voooy, digo con voz baja y en un suspiro que no acaba.

A comer, a comer, a vomitar mi vida en comida que no degusto.

Pinceladas rápidas. Tragando lágrimas.