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viernes, 18 de marzo de 2011

Llegó tu momento de blanco y negro

(aiRín subida a la repisa de la ventana. Arantzazu apoyada en ella, Elliot sentado cabizbajo y Javier de pie conversando con todos)

- Chicos, tanta fiesta que queriais y al final...
* La verdad, donde mejor se está es aquí._Dice Arantzazu.

Jugando con el balanceo de sus piernas, responde aiRín:
> Es que no hace ni frio. Da gusto la noche.
* ¡Ya ves!
- ¿cómo llevais el primer curso?_Comenta Javier.
+ ¡Calla!¡calla! ¡Que agobio!._Con tono de maricona_ Estoy harto del maldito horario...Chicos, yo lo que quiero es follar.

Como un loco, Elliot empieza a canturrear y los demás le siguen:
+ Follar, follar, follar...fooo.
* follaaar...

Las calles vacías cogen alegría con sus canciones típicas de madrugada pasada. aiRín se ríe y en ella se pierde la mirada fija de Javier. Ambos se miran.

(La imagen se detiene. aiRín para entonces su balanceo de pies.)
> ¿qué sucede?
El cerebro de aiRín reacciona y en palabras mudas dice...

Mis compañeros están parados. Sus rostros, sus bocas. El tono Si de Elliot es ausente y la mirada de Arantzazu le sigue sin movimiento. Miro al frente sin bajarme de la ventana. Los colores de la noche se apagan aún más cuando la mañana deberia estar surgiendo. Una figura a un extremo aparece. Es puntiaguda, larga, debe de llevar zancos por lo menos. No tiene color. ¡Espera! ¡es de color blanco y negro!. ¿qué ven mis ojos?. Y a su paso, en sus pisadas, los colores se vuelven fotografias antiguas. Tonos grises, apagados. Blanco y negro.
> ¡chicos! ¡chicos! ¿hola?
Cada vez la figura avanza, otra a su frente aparece. Ésta, redonda y pequeñita. Dos figutates sin color y de extremos opuestos están a un metro de mi.

| -- Ha llegado tu momento_ Dice la figura blanca y negra más estirada.
> ¿mi momento? ¿mi momento de qué?. Pregunta aiRín como en un sueño, enloquecida.
| - Tu hora, tu momento, tu muerte. La elección. Tu momento blanco y negro. ¿Vivir o morir?_ Decía con una sonrisa el pequeño regordete, pero con voz sin toniquete.
> No entiendo nada. ¿qué sucede? ¿Voy a morir?, ¿qué pasa? ¿caeré de la ventana?
| -- Tienes la oportunidad de elegir seguir viviendo o morir en este instante.
- mmm_ aiRín duda_. Quiero seguir... seguir viviendo, supongo. Sí_se reafirma_. Dormir esta noche acompañada. Acompañada entre los brazos de Javier y dejar surgir.
| - De acuerdo. A partir de ahora tienes una menos. Hasta la próxima.
- ¿una qué? ¿una menos de qué? ¡Eiii! ¡Eiii!.

aiRín gritaba pero las voces desaparecían desplazándose a un punto imaginario de las perspectivas de las calles. En su recorrido las cosas pierden el color, y en su despedida renacen los tonos. La noche vuelve. aiRín vuelve a sentir el aire en su pelo.

* fooouououollar
+ ¡vámonos! Estoy ya harto.
- Sí, te sigo.
+ Cuidaito conmigo que aun tengo aguante.
> ¡Chicos! Elliot, Javier, Arantzazu, ¡escuchad!. La muerte ha venido. Acabais de estar parados. ¿habeis sentido algo?

+ ¿que dices cacho guarra?
- Elliot, mírala. Está asustada. Va en serio.
> Claro que va en serio, como que estoy viviendo otra vez.
* ¿cuántos chupitos te has 'tomaó' loca?
> Han venido dos figuras, todo se ha tranformado, la imagen ha parado y los colores desaparecido. En serio, no entiendo nada.
- * + aiRín..._ empiezan todos a la vez. Se miran y ceden la palabra a Javier, el más mayor.
- llegas tarde. Todos vamos por más de la segunda. Es normal. La muerte te avisa.
* ¡way, nena! Está bien que hayas querido seguir.

(Dejemos esta noche y pasemos al fin de semana siguiente. Siguiente escena. Parece que esta historia era normal. A todo el mundo le acudía la muerte. Lo explica mi madre en el comedor, tumbada y susurrándome al oido.)

* cariño, tienes nueve oportunidades. Cada diez años, la muerte se te presenta y te da a elegir.
> pero...¿qué dices? ¿¿Y nadie me dice nada?? No entiendo. No puede ser verdad.
* Lo que no entiendo es como contigo se retrasó tanto. Veinte años de atraso...
> Creo que me voy a la cama. Necesito descansar. Esas figuras, mamá..._perdida y andando hacia su habitación_.
* A cada uno, la muerte se nos representa de una manera. Descansa, cariño, que tengas bonitos sueños.



sábado, 5 de febrero de 2011

Un beso entrometido

Llevo observándote toda una vida. Cierto, que duermes y que eres tú quien me humaniza.
[...]
Esta noche fue una gozadada disfrutar de cada uno de sus movimientos.
Parecía despierta. Más viva que dormida.
Se que no se debe espiar en sueños, pero como ella, siento curiosidad. Como ella..., amo y odio lo mismo que quede fuera o dentro de las sábanas.
El deseo de entrometerme en ese mismo instante, en el que sus besos besaron la almohada, provocaron un abrir de ojos.
Puedo explicar bien lo que sintió, esta vez con minucioso detalle.
Me basaré en una mera descripción. Hoy quiero ser egoista y quedarme sólo yo con su disfrute.

Creí besar tus labios, debí soñar con su textura. Pero la imagen se difuminó al sentir el algodón de mi almohada.
Me sentí cohibida y salí inmediatamente de mi joven cuerpo.
Observar, vigilar es lo mío.

Volvió a cerrar los ojos y su propia sonrisa la acurrucó. Le aporte la luz que creía necesitaba en ese momento. Temperatura suficiente para dejarle dormir estando despierta.

Es curioso como al girar su cuello chocó contigo. Estabas con ella todo el tiempo. Que sueño tan bonito. Y que despertar...
Ya por la mañana no temprano, soy yo quien debe cerrar los ojos. Pero aún estaba capacitada para poder sentir lo que sucedía en aquella habitación, concretamente en su pecho, que abrazando su móvil, vibró tu llamada de anoche.
Se dejó llevar y me buscó en sus sueños. Juntas dormimos..., juntas escribimos.
[...]
Si despiertas como nosotras, sigue durmiendo. Podría abrazarte día y noche...y saber que no es sueño.

lunes, 5 de abril de 2010

Un sueño de los que hacen que te mees entre sábanas

Bueno, después de un largo tiempo sin pasar por el coro, Irene decidió que ya era hora de volver a dar su voz. Esa misma tarde conoció a una chica nueva, Cristina, de pelo largo, ondulado, no muy oscuro, ojos intrigantes, sonrisa cómplice. La verdad es que hicieron muy buenas migas. Fue todo genial e Irene pudo cantar de nuevo sin preocuparse por nada ni nadie que hubiera alrededor. Estaba claro que el que la presencia de Carlos, su ex-novio pudiera estar allí le asustaba un poco, pero nada, todo fue muy natural, una simple tarde. Pues bien, el segundo día que Irene apareció y no consecutivo, las cosas fueron algo distintas. Lo primero, había una enorme cantidad de voces nuevas, gente joven, niños, muchos chicos y chicas. El coro de jóvenes parecía que volvía a la marcha en pasos gigantescos, o quizás es que irene estuvo demasiado tiempo sin aparecer. La cuestión es que resultaba complicado aprender todos esos nombres, tantas caras distintas. Sinceramente le parecía increible que La Tomás Luis de Victoria hubiera crecido tanto. Quizás el día anterior que fue, se ausentó bastante gente y hoy era el día de encuentro. Total, que ella se dedicó a lo suyo que era cantar. Cristina le dijo que luego en el descanso hablarían, que no se preocupara por toda esa gente. Supongo que se notaba que estaba algo sorprendida. Después de ensayar durante bastante rato, el director decidió que tomaramos un descanso. A Irene le sorprendió que ahora fueran tan largos los descansos porque todos salían del centro y se iban a tomar un refresco. Irene,(llamémosla 'ella') se fue con Cristina. Las dos se sentaron en una cafetería-heladería a tomar una leche merengada y un helado de arándanos. Hablaron durante bastante tiempo de amores, de historias sucedidas en el coro, de la gente, solo hubo un momento en el que ella empezó a sentirse incómoda, pero eso viene después de que llegara Juan, otro coralista, nuevo para mi. Vino por detrás de Cristina y le mordió el cuello con toda normalidad, al mirarla, (a ella) sin dejar de morder, pudo observar unos ojos rojos que la pasmaron viva. Juan se reía y le susurró algo en el oído a su presa.
- ella es mía. Pudo oír de los labios de Cristina, Irene. Cristina le retiró el pelo hacia un lado y observó su cuello. Que cuello tan largo y delgado. Realmente ella estaba atemorizada, Cristina empezaba a segregar saliba, sus ojos se oscurecían pero al mismo tiempo brillaban. Entonces dijo, así somos en el coro, somos vampiros. Sus colmillos de repente crecieron y eran muy afilados. Fue aterrador como con un gesto de expresión podía cambiar su dentadura.
- LLevaba bastante tiempo deseando conocerte, Irene. Dijo Cristina con voz hambruna.
Irene hizo un amago de levantarse, pero Cristina la detuvo antes de que pudiera incorporarse, le agarró de un hombro y clavó sus colmillos mientras Irene intentaba gritar socorriendo.
Que amargo dolor sintió ella, esto era una pesadilla, ¿vampiros?, ¿y ella? ¿era ahora ella un vampiro?
Cristina pareció satisfecha con su mordedura. -Tu sangre era de la más dulce que probe hasta ahora. MMmmm. Tranquila. Cristina le enseñó a Irene la cicatriz que tenía en el cuello, Cristina fue marcada también.
Irene se acarició con temor la señal de su cuello, dos gotitas de sangre tapando dos orificios perfectos y de apariencia profunda. El aspecto de Cristina cambió y ya no daba ningún miedo. Irene parecía confusa. Todo aquello había ocurrido con demasiada normalidad y muy rápido. Sonaron las campanas de la catedral vieja y todos corrían de nuevo al ensayo. Mientras ella no cesaba de preguntar a Cristina acerca de la vida de un vampiro. También pensó que sería buena idea morder a Carlos esta vez. Cristina no se lo recomendó, después de morder a alguien la bondad del mordido se esfuma y el que muerde gana el anticristo. No entendía nada, pero parecían bastante ciertas las palabras de su compañera. Cristina le comentó que ella era diferente, cuerpo deseo y que echara un vistazo a mi alrededor siemrpe. Habían vampiros bueno y otros malos, unos mordían por sed y otros por robar almas y manejar personas. Todo era demasiado nuevo para ella. Por el camino, Marina, otra nueva le acechó por detrás. Cristina intentó protegerla queriendo su presa solo para ella, empezaron a pelear y mientras, Irene trataba de escapar de los colmillos acechores. El miedo le envolvía y las campanadas le llamaban. Fue en el último son antes de poder llegar cuando Marina le agarró y con una tremenda fuerza le mordió.
Irene gritó por dentro, jamás sintió algo parecido, ese mordisco no fue igual que el anterior. Era caliente y frío al mismo tiempo, escozores hacían que le temblaran las piernas, comenzó a convulsionar mientras esa tal Marina recobraba cuerpo y alma. Por un instante ella abrio los ojos y vió como ella misma corría hacia el coro. Cristina estaba allí para ayudarle. -Lo siento, le dijo. Irene se observó y no tenía la misma ropa que llevaba consigo, su pelo era mas largo y rubio, sus piernas mas gordas de lo habitual, su cara no era la misma y sus manos y el tacto cambiaron completamente, sus uñas eran mas largas y no podía sentir con facilidad sus pómulos. Cristina vio como perdía lágrimas por sus propios ojos. Irene era ahora una mala transformación de la misma Cristina.
-¿Que ocurre?, dijo Irene entre sollozos con una horrible voz de ultratumba. Al oírse ella misma se odió y selló sus labios. Empezó a soñar con nunca haber vuelto al coro. Sabía que todo había cambiado, algo raro estaba ocurriendo, tenía que ser una pesadilla, no podía ser real. Ver como su cuerpo que no era el suyo se iba sin poder siquiera alcanzarlo con su nuevo cuerpo, dudoso de ser humano.
Después de intentos por levantar, llegaron al coro, todos reían, llegamos tarde y cada uno se iba a su casa. Algunos de ellos preparaban planes para cenar esa noche, una posible barbacoa. Menos mal que no seguimos cantando, pensó ella. Estaba claro que en la voz de las sopranos destacaría esta vez como ninguna otra. El director me paró al salir por la verja. - Bienvenida! Me alegra verte de nuevo, espero verte más a menudo. La gente salía escalando por los muros, enganchados a las plantas, Irene se preguntó como saldría de esa casa de muertos, de esa oscura noche entre paredes de vampiros... Marina fue la última en irse, pero no se fue como los demás, de repente sacó una escoba y como una bruja infiltrada entre simples hambrientos vampiros voló sin dejar rastro. En su vuelo se llevo la bondad de Irene, los sentimientos, los pensamientos, los recuerdos....Debió de hacerlo, porque 'ella' no era ahora mas que un cuerpo sin mente y sin sentidos. No respondió al director, cayó de rodillas en el patio central de la salida del coro, el cual se parecía bastante a su patio trasero. Nadie estaba allí para ayudarla. Quizás tampoco se esforzó por pedir ayuda. Cerró los ojos mirando las estrellas de esa noche, se dejó caer completamente, el suelo ya no estaba frío, ya no había suelo. No había estrellas, no había cuartos, ni patio, ni voces, no había sangre en mi cuerpo, ni moratones. El infinito desaparecía, los límites le encerraban en un pequeño mundo en el que solo ella existía.
En un último pestañeo, y último esfuerzo por sobrevivir, vio como el mundo que le rodeaba caía y en un apagar de televisión, esa pequeña lucecita que queda en tu sien al apagarla, fue la que paró su bombeo y su última respiración.

-FIN-

miércoles, 24 de marzo de 2010

Casi Tangible

Casi tangible 22:16

ya oía sus nervios desde el banco, me recordaban a cuando eramos chicas y cantabamos como ellas. Cómo no, el cura estaba llamándoles la atención. -Silencio niñas!.Ya me imagino, todas vistiendose, poniéndose esas túnicas rojas que no eran características por ser bonitas pero si daba gusto sentirse una más dentro de un único grupo. Bebiendo agua, llenas de nervios, peleándonos por entrar al baño, pequeño cuarto de cuatro simples paredes, luchando por conseguir el último toque del lazo rojo que recogía tu pelo dejándo a la vista un rostro angelical, un rostro de niña. Inocentes todas, eramos pequeñas, llenas de ilusión. Todas en filas ya listas, daban comienzo los aplausos, y cada una empujaba a la siguiente. - Va, va, venga. -Qué nervios!.Antes de poner paso en la iglesia siempre nos deseaba suerte. Don Juan, me parece oir su voz desde aquí. Estoy sentada en el primer banco a la derecha deseando encojer y cantar de nuevo sin miedos como antes lo hacía. Iban todas preciosas, unas mas altas que otras, otras mas rubias que unas. Morenas, delgadas, rechonchas, con rizos, pelo lazio...que coro tan variopinto...pero que coro tan unido. La mayoría con una sonrisa hasta su puesto. Una vez colocadas no dudé en aplaudir fuerte, eran anhelos, melancolía...qué bonito era entonces y que reñido es ahora. Hubo una niña que captó mi atención, creí percibir una dedeicación de su sonrisa. Era preciosa y de tez clara. Apostaría a que sería la solista que llenaría el cóncavo tejado.Me distraje al salir el director, allí estaba, increible. Su esmoquín reluciente, su pelo canoso, sus oyuelos y su amabilidad desfilaban hasta el centro de coristas. Eché de menos su típica mirada hacia mí, esa que me aportaba apoyo antes de cantar mi solo. Pasó mirandome como a cualquiera sin dedicarme la sonrisa de siempre y fue entonces cuando sentí que ya no formaba parte del coro de niños, que eran otros sus protagonistas y que sería yo la del coro adulto la que llevaría los regalos de los reyes a manos cándidas llenas de ambición. Pero sin esperarlo, al cesar los aplausos cruzamos mirada. Allí estaba, su sonrisa, su expresión. Entonces, ilusionada y sin esperar nada mas, alzó su mano indicandome que subiera a las escaleras. Miré a mis lados y observé que habían otras mujeres ya crecidas, sin embargo, me eligió a mi. Sin dudarlo me incorporé y agarré la mano de Mai. El apoyo que tuve siempre sin ser consciente tenía ahora que disfrutar también de ese maravilloso sueño que me estaban regalando. Por supuesto a él no le importó, así se levantaban cabezas de entre el público y Juan sonreía orgulloso. Todas las niñas que fuimos, todas juntas, mujeres y niñas de mismas canciones, con un mismo comienzo en la música, apuesto que con las mismas riñas.la gente enloquecía pero era imposible que pudieran sentir lo que yo veía, lo que yo sentía por dentro y por fuera. EL gran montón de niñas y algunos niños que eramos y lo acogida que por fín me sentía. No podría describirlo, pero seguramente todas sentimos algo parecido. De nuevo los aplausos y esta vez no eran los mío. Dispuesta a cantar, loca por escuchar el título. Todo el mundo en silencio. Las respiraciones se escuchaban.Sonido del Lá, agudizó el oído, comienzo de la nota...RINNNNNNN-RINNNNNNNNAbrí mis ojos y apagué el movil. Volví a cerrarlos y comprove que lo ansiado solo eran sueños y que los recuerdos permanecen vivos. Ya no había lazos a mi alrededor. Así que siendo mujer cerré los ojos como niña deseando volver a ese comienzo de seguro una melodía de voces celestiales.

Zzzz zzzZZZ zzzzZZZ ZZZzzzzz

viernes, 12 de marzo de 2010

Entre burbujas

Allí estaba y no sabía cómo había llegado. Está claro que solo pudo ser cosa de la mente porque físicamente me encuentro en una bañera profunda cubierta de agua templada. Al cerrar los ojos, El calor del agua y la calma del sonido de las burbujas me transportaron a un lugar entrañable.
Podía observar la casa y su enorme jardín. La casa, construida de materiales antiguos, viejos y sucios y el jardín lleno de matorrales y ramas sin cortar. Al poner un pie en la entrada y oír el 'chirrío' de la verja, entonces cada color oscuro y lejano comenzaba a brillar y coger tonos más alegres. Colores cercanos a aquellos días en los que una niña, yo, jugaba a esconderse entre los verdes. La piscina, el árbol, la barbacoa, los escalones, la manguera con la que malgastábamos mucha agua. Ya veo a mis primos correr y esconderse. Mi tía la pobre bien rechonchona se esconde detrás de la sombrilla creyendo que nadie la verá. Escucho mis propias carcajadas y huelo el pastel que trae nuestra abuela. otro cumpleaños que celebrar, otro año que nos hacia estar juntos, motivo para reunirnos. Toda la familia alrededor de la mesa y mi abuela con esa sonrisa que le caracteriza trae la tarta con las dos manos. Mírala, pintadita, arreglada, peripuesta, nada que ver a como la vi en sus últimos días. El olor del chocolate me distrajo en mis pensamientos más tristes. Todos juntos aplaudimos y cantamos. Después, llevándome un trozo a la boca voy corriendo a coger el mejor sitio en mi sofá favorito. Nuestro sofá columpio del jardín, los cuatro primos cabíamos en él, todos pequeños y reunidos. Es curioso que pueda sentir el tacto de cada uno, ver sus bocas llenas y tenerlos tan lejos cada día. Es sorprendente ver a mi abuela junto a mi abuelo y sus hijos, y es triste recordar que en esos momentos apenas le preste atención.
Ella siempre orgullosa de mi, de nosotros, sus nietos y sin embargo cada uno a su bola. No he tenido la suerte de disfrutar de sus historias todos los días pero si que recuerdo con añoranza las pocas e interesantes que me contaba y disfrutaba. Nos separaban muchos Km y no me cansaba de ir a verla. Ahora nos separa un cielo y sin embargo estoy en tus rodillas. Te quito la nata y te digo lo buena que te salió la tarta. Mmmm, que sabor mas tuyo, abuela.
Siento haberte dejado ir sin conocer de mi muchas palabras, sin contarte las historias que siempre quisiste oír, siento haberte engañado, pero en ese momento te tenias que ir. Quería que te fueras con una sonrisa, que allí donde estuvieras creyeras que tengo alguien a mi lado, que no estoy sola. Cogerte de la mano y contemplar que ya no estabas sana... Tus arrugas aparecían, tu pintura se esfumaba, tus ojos se cerraban y con ellos el agua que me acurrucaba me dejaba descubierta ante el frío, en un solitario baño intentando recordarte, sin poder decirte nada. Al menos ahora aunque se que tarde soy capaz de dejar unas palabras, y saber que se arrancan al recordarte me hacen sentirte viva. Imaginar tu mirada en las últimas burbujas del agua arrastrándose por el desagüe es un momento solo mío. Mi momento.

Gracias por regalarme este baño tan agradable. Éste día de vivencia bajo aguas transparentes y un último remolino que se atraganta en mi garganta deseando haber podido leerte este escrito cuando aun podía oír como roncabas en tus sueños y no ahora que se ahogan mis lágrimas en ellos.

martes, 5 de enero de 2010

Las estrellas me responden

Gracias por haberme dedicado este sueño. Ha sido precioso ^^Después de él solo quiero escuchar su voz, comentarle lo bonito que fue. Gracias por hacerme creer cada noche y cada mañana ^^ Pero por alguna razón él no quiere escuchar mi sueño.

Era una tarde en su barrio y todo el mundo paseaba contento por las calles, en las panaderias los bollos olían a recien horneados, madalenas calientes. Carritos con dulces y caramelos. Y en medio de la iglesia y esperando, allí estaba yo. me acercaba con mi pequeña maletita de ruedas. Como en muchas ocasiones, nos metimos por el callejón, dirección rincón del macho, número 9. No ibamos cogidos de la mano, estaba claro que aún aunque en sueños todo era real. LLegué y como de costumbre mil sonrisas acudían a mis brazos. Hay mucho amor en esa familia, mi familia (L).
Hubo una tarde después de tiempo borroso atrás en la que quedamos solos. El macho y yo, jeje por así decirlo. En la habitación había un ordenador, silla de ruedas de oficinista. No se, no era la habitación exacta a como la recordaba, todo habia cambiado, hasta los olores en las calles, la luminosidad. Parecía que al despertarse uno en aquel barrio se intuía sin duda un dia estupendo.
Entonces, nos miramos, y tras varias sonrisas ya estábamos abrazados. pegados el uno al otro como un caracolillo y una babosa. En poco tiempo el caracolillo llegó al extremo y a penas le quité la concha. tal cual, demasiado tiempo sin conseguirlo , me dijo tiempo después. Éste siguió su rumbo, con una sonrisa en su cara. Estado Post. y yo mientras decepcionada, chafada, sin saber que habia en sus abrazos, aunque sonriente por otro lado ante la situación de la pillada por la familia ante sus gritos en la extremidad. Por los pasillos me anunció y vino con un papel grande blanco manchado de letras rojas. no era ese el que me queria dar, ni sus letras. ahora si, esta vez busqué en su cartera tal como me dijo, un condón vi en ella, era estúpido comentar aquello, asi que seguí buscando. ahi estaba un papel arrugado y de color casi marrón. lo cogí y lo lei bajo el cuerpo de un santo rocoso no lejos de mi hogar vacacional. en él ponia algo asi como:
- es precioso verte por aquí, no te sientas mal, hay mas porqués para volver, ...
no recuerdo nada mas porque lo lei algo confusa y solo una vez. estaba claro que lo estaba pensando, en algun momento volveríamos. Pero no era por ahi por donde yo iba, ni la razón por la que fui.
solo recuerdo un final nubloso, borroso, en el que leía de nuevo la carta por el camino a un espacio donde ambos nos reíamos sin parar. Escucho ahora las carcajadas y sonrío,(aun las recuerdo, las miles que tuvimos.) nos divertíamos viendo como nuestro pequeño Chopi saltaba una y otra vez con sus orejas caidas del uno al otro :)