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lunes, 16 de agosto de 2010

Kapitel 7. Ich entdecke mich.

Es de noche, ha pasado ya un día entero. Me cepillé los dientes. Esta vez se me hizo algo mas largo de lo habitual. Si, no hablé de él. Me salté unos cuantos capítulos. Pero mientras el tiempo corría en la vida de mi pequeña, la cual no me permiten tener, y otros disfrutaban de ella, su padre, Leo, yo sin quererlo, encontré aquel día que leí tu carta, Aurora, a Tim. Si, un nombre cortito, pero con un gran pene. Pienso en él. No lo supe hasta ayer mismo. Tuvimos el día libre y por fin pude sentirme una persona normal en las calles, acompañada por Tim. Resulta estar casado y de hecho tiene un bebe precioso, pero como pasa conmigo, las dificultades se le suman: el alcohol y su adicción. Sin embargo, nuestros peros, no se ponen en contra a la hora de practicar el sexo. Sí, menciono sexo. Puro sexo. Dos locos encerrados necesitan libertad, ambos supimos encontarla, y ahora, me temo lo peor. Tengo que cerrar los ojos por un momento, me llevo las manos a la cabeza, y por el camino, el aroma rompe el movimiento. Mis dedos...es curioso encontrar el aroma de una toallita de bebé en una mano, y el olor de su miembro en mi otra. Me llevé ambos a mis entrañas y no pude evitar excitarme. Solo soy un personaje en una pequeña historia. Un roll debravado que vive experiencias que solo mi dramaturgo me permite. Decidí dejarme llevar por él y parece que las cosas me van mejor. En este pequeño centro puede que me queden aún días, rallitas en mi cueva. ¿por qué no dejar mis instintos a flote? Así que termino este capítulo juntando intensos olores, el mío con el suyo, el suyo con el de un bebe en mi cabeza, con el que jugamos en su casa, razón posible por la que yo esté entre estas cuatro paredes. Razón válida en mi loco mundo, así como lo llaman, en el que disfrutaré esta noche de uno de mis ansiados orgasmos. Hacía tiempo que no sentía lo suave que era, lo húmedo que podía llegar a estar sin llevarme antes las manos al paraíso.
- ¿Pueden dejarme sola? ¡Malditos espectadores!
Si así lo desean, dejaré la siguiente parte en vuestras cabezas, pero no dejaré describir mis trucos mas secretos. Esos debes tú descubrirlos. Tú. Tú..... y tú.
- Mmm ..:¡tú! ya pienso en tí...inevitablemente, en ti...y en ti...y en ti....No pares, no me dejes sola. Sigue leyendo, sigue escribiendo este 'Ende' en pentagramas o en líneas en tu cerebro. Ahora soy solo una marioneta, me acostumbré a su tecleo. Necesito ayuda, salvame de su loca mente. Quiero ser una persona normal. Llévame a tus adentros y ayuda a mi dramaturgo. Dibújame con tus olores y píntame con tus entrañas. No solo estoy en tu pantalla, me tiene aquí encerrada, ¡en su maldita mirada!. Mira más adentro, déjate llevar, déjame raptarte para no estar más sola.

martes, 1 de junio de 2010

kapitel 6.ein Alptraum.

Sabía de su existencia, por fín podía tenerla entre mis brazos, podía ver su rostro, mis ojos, y sus labios en una niña, nuestra niña. Y a pesar de todo, no podía quitarme de la cabeza ese peso que me aguardaba. Mi vida era más fácil tan solo recordando. Ahora, esos recuerdon volvían en forma de regalos. No exactamente. Es cierto que ella no me fue dada, la robé, pero estoy seguro de que fue nacida por amor. Lástima que no creciera con él. Ahora es tarde para decir entre nosotros, para lamentarme. Soy un hombre de 36 años, ya no tengo mi melena al viento, ni mi barba de color juvenil, de aquellos años. Sin embargo, no llevo mas de dos días con la pequeña y me doy cuenta de mis juegos en sus manos, de la sonrisa de su madre. Esa que transmite tanto, inocente, pura, muy diferente a la que Mónica tiene y tenía cuando la ví.
Ya llego a mi habitación, el pasillo de pensar se ha acabado y mi esposa me espera en la cama.
- Buenas noches- le digo en voz baja. Se gira y me abraza la espalda. Es curioso, ya no recuerdo cual fue la última vez que hubo pasión en esta cama. Seguí los pasos de mi esposa creyendo que sería un sueño y ahora me encuentro entre sábanas con un pie fuera. Me paro a pensar y se que no es el momento, pero el dolor del pecho no me deja dormir y me pregunto si ese pie que siente la brisa de la noche ansía huír y buscar mi tranquilidad, la oscuridad que siempre quise y me dejé robar, o quizás es que anhela la piel suave de otros pies que seguramente buscan calor esta noche. A mi mente vienen sus pechos prohibidos, cierro los ojos, respiro profundamente, y me parece estar viendo su sonrisa de nuevo. Sus ojos brillan como la primera vez que lloró al hacerle el amor. Menor de edad y su melena rizada, estaba preciosa y se entregaba a mi, yo aunque con experiencia jamás me había deleitado tanto ante un cuerpo y esque su cuerpo era precioso, en este instante lo puedo tocar, y lo acaricio con miedo a romperlo. Quiero que todo sea perfecto y aunque ya conozco la sensación de hacer el amor contigo, hace mucho tiempo que no volvía a tener una primera vez así. Poco a poco venían las risas, y los golpes de cabeza contra la pared. Eso no era un problema, ríes constantemente y me susurras al oído que deseas de mi. Dirección abajo te echo una última mirada la cual es bastante perversa y continúo por hacer cumplir tu orden, tu deseo, tu placer. Voy saboreando por el camino el olor que desprendes y huelo ya en segundos el sabor de tu sexo. Ambos sentidos están dentro de ti y un tercero se añade al oír tus gemidos. Busco el tacto adelantando mis brazos, y entonces entrelazas tus dedos con los míos. La energía fluye y por un momento comienzo a sentir que somos uno. El calor es incesante y las chispas van llegando. Tus caderas cada vez cobran mas vida y se fortalecen buscando tu máximo. Mi mirada te sigue en ese último gemido, no quiero perderme el resultado de mi poder. Es entonces cuando jamás vi cosa igual. Me separo inmediatamente y estás embadurnada. No es placer lo que te envuelve, o al menos no son ríos de satisfacción. Me limpio las comisuras y me llevo las manos donde pueda verlas con miedo a qué ver sobre ellas. Ese último sabor era la sangre, sangre que tenía en mis manos, sangre que te regaba el pecho, dos montañas de lava expulsaban ríos de sangre que acababan en el nacimiento. Donde toda luz regala un niño. Senos que en vez de leche me alimentaban con sangre. He estado deborándola y no dio señales. Mi víctima me está sonriendo y yo no controlo la situación. Ese sabor dulce, ese sabor tan mío, mi placer, mi poder, mi satisfacción, mi máximo, mi ORGASMO. Voces externas me empezaban a remover los sentidos. ¡Mónica! ¡MÓNICA DESPIERTA! Estaba muerta, -¡DESPIERTA, DESPIERTA!- No dejaba de gritarle.
- ¡Cariño! ¡Leo!.Has tenido una pesadilla, no dejabas de moverte. ¿estás bien?
Eso era todo: una pesadilla, un constante pensamiento que tenía guardado día y noche a lo largo de cuánto. ¿cuánto tiempo podría aguantar la pena? ¿el resentimiento? Mi esposa me abrazó y me pregunté entonces, ¿cuánto tiempo seguiré engañándola?
- Descansa, cielo- Me dijo abrazándome. - Estoy bien- le engañé. Buenas noches.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Kapitel 5. Nach den Brief

Sin aliento. Joder, ¿qué coño le estaba ocurriendo a mi vida? ¿cómo la había llevado? ¿por qué estas infecciones? ¿cómo poder dejar la vida de una niña, tu hija, en manos de lo que un día amaste? ¿cómo poder recuperar tu anterior vida? mejor pensado, ¿cómo puedo construir una nueva?
STOOOOOOOOP!! lA CABEZA ME ESTALLA, miles de preguntas, un contínuo bum-bum de música rap me está haciendo vivir de esta manera. La desgana, las ganas de vivir, pero sin actuar. ¡COÑO! No me dejan vivir como buenamente quiero. No puedo tocar mi música ni sentirla como la deseo. Personas como mi vecino impiden que vaya a donde quiero ir. Leo vuelve queriendo mi bienestar y no comprende que cuando estaba lejos todo era mas fácil. Ser consciente de que no podía cuidar de mi propia niña era una ruina, darme cuenta de que alguien que no nos quería ahora la recupera destrozaba mi orgullo. Ni siquiera mala madre, no le di oportunidad. No soy madre. Tener un hijo no hace madre. Madre es mucho mas que parir. Nadie me llama madre. Viví para mí, y al mismo tiempo decidí tener algo que sabía no podía mantener. Era la única manera de saber que él volvería y ahora que había vuelto, todos estaban por encima. Intentaba demostrar que esta vida era vida, pero no son mas que desgracias que me apartan de lo que quiero querer. Amanda...Amanda y yo. Estoy encerrada y sin salida.
Esa noche entre locas y para mi misma, juré a la luna que nada me detendría.

Antes de cerrar los ojos leí de nuevo su carta. Aurora...¿por qué ese nombre? ¿Qué tipo de hombre desearía recordar una 'ilusión con deditos' que tuvimos durante tres años pasados cuando no podría ver mi parecido en su cara?...¿quién era Aurora?

De nuevo...en mis sueños, porque eres tú el último en quien pienso.

lunes, 29 de marzo de 2010

Kapitel 4. einen Brief.

Por desgracia hay veces que por mucho que uno se lo proponga otros no creen lo suficiente en tí. Intenté hacer caso de mi alrededor, tomé esa estúpida medicación que nunca quise y hablaba con los que llamaban locos. Me quedaba en la puerta roja esperando oler el miedo por entrar, soñando con verme desde fuera. No había manera de saltar aquellos muros, solo el intento de pasar mi cabeza entre las rejas de aquella puerta me mantenía en contacto con mi realidad. Mmm aire fresco. Esa mañana, algo nuevo hizo de otra mañana cualquiera una con hábito.
- Mónica Wilder, tienes una carta. Correspondencia.
¡vaya! menuda sorpresa, quién se acordó de mi. Aun no había enseñado a Luk a escribir. La agarré con curiosidad. La escondí en mi camisa, pero no antes de leer el remitente. No tardé en esconderla pues estaba en blanco. Me dirigí a mi lugar preferido del patio, donde corría algo la brisa, y me respaldaba del sol calenturiento debajo de aquel drago. Ahora estaba preparada para leer. La abrí con miedo a romperla, pero siempre por los nervios acaban mal abiertas.

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Querida ____:
Como puedes ver, no se en realidad como llamarte, por tu nombre demasiado lejano, y por mamá, quizás demasiado cercano, quizás surrealista.
Me contaron muchas historias acerca de ti y las creí todas. Anoche escuché otra y tu eras la protagonista. No se cual creer, cual es verdad, o cual preferiria que fuera cierta. No te echo de menos....porque nunca te tuve. Al principio me apenaba cuando te nombraban. Mi mamá, pues la mía, mi mamita, my mom.... Era muy chica cuando me dejaste y apenas nos conocemos. No tengo recuerdos en los que participes. Leo me ha dicho que te escriba, por eso lo hago. No te guardo rencor. Es más, me das pena. Él y yo deseamos que mejores. Me ha enseñado algunas fotos para poder reconocerte cuando te visitemos. Creo que no son recientes, pero ¿sabes? tu sonrisa es muy bonita. Tú!...ojalá pueda....no se que decir. Te escribiré mas tarde. ¡Me llama Aurora!
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domingo, 14 de marzo de 2010

Kapitel 3. Im Abgas!

Mil miradas me observaban, mil gentes estaban allí mas yo estaba sola. Podían haber muchos ojos, muchas manos, pero yo necesitaba las mías y ni siquiera podía juntarlas, sentirlas. Entonces tras mucho tiempo sin echar lágrimas sentí que ya venían, pero un acontecimiento se adelantó. La lluvia. ¡y eso que era un día tranquilo! Me pareció que alguien estaba jugando conmigo, con mis heridas, con mi angustiada garganta, así comencé a acompañar el sonido de la lluvia...
A mi alrededor, paredes blancas, techo blanco, una bandeja en el suelo y yo, no había ventana. En mi cabeza las paredes carecían de color, ni siquiera eran negras, el color mas ténebre. ¿qué sentía? ¿arrepentimiento? ¿desgracia? no sentía una mierda, no podía sentir... solo notaba mis mejillas secas, mi nariz húmeda y no podía borrar de mi esa sensación, mis manos no me correspondían, mis brazos no permitían movimiento. Ni siquiera chillé, solo se oyó un agudo gemido de mis cuerdas vocales. Creo que alguna se me ha roto. En días no pronuncié palabra ni probé bocado. Allí jugaban a quién estaba mas loco. Debían hacerlo porque no paraba de escuchar voces, ruidos, golpes, gritos en paredes paralelas a la mía. Y yo solo escuchaba, los tenía hasta en sueños cuando por la noche no me dejaban dormir.
Me levanto una mañana más y me pregunté cuántos días llevaba ya. Por primera vez deseaba ya salir de allí, así que no tuve mas remedio que hacer lo que pedían. Esa mañana salí un rato de mis cuatro paredes y jugué sola a ver los habitantes de la habitación. 'Gym', ponía en una tablita de madera en la puerta al entrar. Sentí pena, ¿pena por mí? ¡no! Aquellos desgraciados se perdían el viento, la brisa, el mar, los paseos, la música de los callejones...lo peor, no conocerlos. Es lógico que quisieran quedarse allí haciendo repetidas veces lo mismo cada jodido día. No conocían otra cosa y cuando miraban por la ventana, cuando algunos se atrevían a dar pasos hacia delante, daban muchos más hacia detrás. Tanto desconcimiento a veces asusta. Pero no era mi caso, yo ya conocía el universo, ¿lo bueno y lo malo? Eso no lo sé. Pero desde luego empezaba a conocer consecuencias. Mi placer=4paredes, mi Orgasmo=arraque de sentimientos, mi orgullo=ni-no de la ambulancia, mi añoranza=atrapada...
Descubrí que tenía que seguir lo que el mundo creía bueno y no lo que yo consideraba desahogo, placer, desatadura, respiros...mis días. Siempre hay que dar oportunidades, yo me di una.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Kapitel 2. Flecks Farbe

En casa solita, la única cosa que me acompaña: mi violín,...nuestro violín. Todo reunido, ahora que tenía cuatro cuerdas y algunas de ellas nuevas cogí el arco con una mano, la resina con la otra y empezé a imaginar la melodía en mi mente, me atreví a murmurarla mientras la cola de caballo cogía fuerza poco a poco. mmm, mmm, mmmmm....Entonces me coloqué el violín en mi hombro, recliné mi cabeza y coloqué el arco a unos centímetros del la. La música salía sin problema, derramaba cada nota al ritmo de mis heridas. No habían compases que valieran, ese momento era mío. Sola junto a mi música acompañada de un eco que ahora me resultaba conocido. Tantos años sin oirte y ahí estaba. Cada vez con mas soltura mi muñeca casi rozaba mi nariz de un movimiento a otro, la velocidad, la intensidad, la melancolía de cada nota, de cada palabra íntegra en mi cuerpo y externa convertida en canto de seres celestiales. Dejé que corriera rápido dentro de mí, de dentro a fuera la melodía salía sin miedo. ERA INCREIBLE, como después de tanto tiempo, de tantos años, podía disfrutar de aquella soltura. Empecé a tener miedo, sentí escalofríos, no solo el arco se tensaba sino mis músculos, mi músculo, mi centro, y de allí su sangre me pedía a gritos salir por mis venas. Cerré los ojos y seguí tocando, esta vez, la canción cogió un tono diferente alegre pero de corazón encogido, azul pero un color manchado. Si hubiera habido alguien allí nadie hubiera apreciado el sentido de mi música, el sube y baja y mis entonaciones. Solo podrían haber dado señal de alerta. Y la hubo. Mi sangre se derramaba a borbotones por mis brazos. El arco y sus cerdas dejaron en aquel salón muestras de mi sentimiento, de mi locura, de mi desesperación, pero de mi más valiosa obra: Mi sangre.

Desperté de un sueño profundo al oir el ni-no de la ambulancia. Ese efecto doppler me estaba matando. No pregunté qué hacía allí pero si a donde me llevaban esta vez.
- Tus heridas son graves, especialmente las que se encierran en tu cabeza. Hay que estar loca para cortarte las venas con las cerdas de un arco.
Mmmm, no fue un suicidio, lo que pasa esque tu no presenciaste el concierto. Créeme, mereció la pena. Solté en una carcajada.
En fín, una vez tranquila tras miles de datos dados, me entraron ganas de curiosear mis heridas. Ufff, realmente el pentagrama se me escapó de mis sentidos. Tenía mi música escrita en cortes finos. Pero no pude apreciarla toda, me interrumpieron al asomarse por la ventanita circular de mi habitación. Abrió la puerta, era él.
- Mónica, ¿estás bien? Deja que te ayuden y no agraves mas ésto. Tenemos que hablar.
Ladeé mi mirada hacia sus ojos y en un par de segundos entristecí mi rostro y miré mis brazos. No tienes ni idea, dije en silencio.
- He venido porque oí que saliste de aquí, pero parece que el tratamiento no ha acabado.
El tratamiento empezará ahora y no me apetece nada. Le dije.
Cogió mi barbilla y me obligó a mirarle. De inmeediato una lágrima le respondió sin llegar a hacerme la pregunta.
- ¿Es hija mía?
Amanda no te conoció y seguirá sin conocerte.
- ¿soy yo su padre?
Apenas puedo hacerme yo cargo de ella. Nació sin existir un vínculo.
- Continúa.
No sabes nada de ella y no sabes nada de mi desde entonces. Es tarde. No podía dejar matar algo que era nuestro. No podía dejar escapar lo que una noche nos regalamos por equivocación. Tomaste distancia. Así, la tomamos nosotras de ti.
- Mi abogado está fuera, Mónica. Amanda se queda conmigo, la recogo a las ocho.
¡Espera!... .No se lo que dije acontinuación. El nudo en mi garganta es demasiado grande como para recordar mis palabras en ese entonces.

jueves, 4 de marzo de 2010

Kapitel 1.Prólogo 2º parte

Total que seguí andando por el paseo enlosetado y era una mañana mas, ni mucha ni poca gente, lo normal. Había gente mendigando como siempre. Venía no de muy lejos una melodía melancólica desde creo que un violín. Será cabrón! Ya me hizo recordalo. Me detuve ante el artista. Le eche unas monedas.
-Gracias preciosa. Parece que te gustó lo de anoche.
Maldito pordiosero, ya te recuerdo,...¿no estuviste tu en mi casa?
-¡ya lo creo! y en tu cama nada menos. No te quejabas allí tanto.
¿pero de qué estás hablando?
Empezó a generarse un revoltijo ténue alrededor de aquella plaza.
- No te pongas así, solo intentaba tocar algo bonito, pero con este violín tuyo no hay quien toque una mierda.
Serás cabrón, mi violín, ¿por qué lo tienes tu? ¿me robaste? Devuélvemelo, no lo sigas ensuciando engendro.
-¿a quien llamas engendro, drogata? Yo al menos recuerdo la noche de ayer.
Mas vale que me lo des por las buenas o serás tú el que no olvide esta mañana. Luk empezaba a gruñir en defensa mía. La cosa se ponía cada vez mas tensa y el día empezaba a tener mas calor.
-¿y qué significa para ti este violín? Yo solo lo tomé prestado, estaba tirado como cualquier trapo en el salón.
¡Qué importa lo que signifique!, para mi es algo valioso y lo guardo a mi antojo.
Lo agarró por un extremo y lo miró de manera agresiva. En ese momento él alzó el arco amezante. Luk empezó a ladrar enfurecido.

-¡suéltalo! Dijo un hombre asomándose en el tumulto. Quedé enloquecida al ver sus ojos de nuevo. Tánto tiempo y alli estaba.
-¡que haya paz...!Dijo miedoso. Yo solo intentaba tocar este birrioso violín, total solo tiene 3 cuerdas...te lo regalo.
Serás mamón...Le dije mientras recuperaba lo que tantos años había sido mío.
Luk resopló y se sacudió las patas despreciando al ladrón con su vuelta de mirada. Yo salí de allí buscando la luz y la tranquilidad que creía haber encontrado aquella mañana, pero como todos los días, cosas horribles ocurrían. Lo que jamás pude pensar es que él participara en mi paseo esa mañana y que rescatara lo que hace mucho tiempo era nuestro en la misma.
No se si me siguió mirando, si contempló mi huída, si tan solo miró mi trasero o me llamó. Solo se que escapé de aquella miseria que me rondaba mientras recaía en él. No hacía falta tirar de la correa, Luk estaba allí siempre que me sentía perdida, la mayoría del tiempo.

Te encontré solo y decidí cuidar de tí. En el fondo de su mirada sabía que podía entender mis palabras, pero llegaban a mi otros pensamientos poniendome en el lugar del perro. Yo soy feliz, tengo a mi amo, tú estabas triste, tus lágrimas hicieron que acudiera y ahora no te dejaré sola hasta que recuerdes tu sonrisa y veas su brillo. Tu luz.
Entonces empezó a olisquear, jugaba entre mi falda y mis piernas y por detrás, yo arrodillada, me asustó al saltar sobre mi espalda y correr en dirección contraria de un salto.

domingo, 28 de febrero de 2010

Kapitel 1. Prólogo


Uaaa, me desperezaba. Una vez más estiraba todos los músculos y tendones de mi cuerpo. ¡Cuánto me gusta hacerlo!. En fín, supongo que es hora de levantarse. Aaag, tengo todas las pestañas pegadas, ¡que asco de rimel! Otra noche más duermo con el maquillaje en mi cara. Me incorporé estirando mis brazos una última vez, jugaba a buscar las zapatillas con mis pies. No hubo suerte. Uuu! el suelo está jodidamente frío. Ando pasito a pasito hasta mi cuarto de baño. ¡Vaya! No recordaba tener el pelo tan bonito. Me entretengo un poco jugando con mi largo pelo liso, brillante, pero lleno de olor a ese odioso tabaco que mis pulmones consumían cada noche. Lo agarro con una pinza que había en el paso y me lavo la cara. Bien enjabonada, eso es. Sin restos de pintura. Si, una duchita me vendrá bien.
Después de una eterna ducha transformando mi cuerpo en lo que era, tatareando tal como venían a mi mente, una canción y otra sin importarme de donde viniesen, rodeada de vapor, abro la mampara y dibujo formitas en el espejo. Un pequeño lazito en mi cabeza, me reía, ¿qúe tal un bigotillo?, mmmm, sí. No está mal. Me presento, soy Mónica. Perdonen ustedes que esté desnuda, pero no encontré nada mejor desde la ducha hasta aquí. Creo que este lazito me hace elegante, si. Lo retocaba de nuevo para que no se borrara. Queda muy bien con mi chochito, eso es. Siento el retraso, pero mi pelo estaba mugriento. Está bien..., mi público espectante, iré a por algo mejor.
Me dirigí al dormitorio. Pero eso si, antes de vestirse como buena perezosa gozó un poquito de su piel húmeda sobre las sábanas y se tocó para empezar una mañana completa. 2 minutos de ojos cerrados, pero el mejor sueño. Debió ser el frio el que le despertó. Mmmm, está bien, está bien pezoncillos. Os abrigaré como tanto ansiais. Abrí el armario, no cogí nada especial, una blusa algo ancha y larga y mi falda favorita. Aquella que me traia tantos recuerdos a mis años hippies. Cómoda.
Cogí las llaves, el bolso del perchero, di un portazo y llamé a Luk con nuestro peculiar silvido, nuestra llamada. Disfrutemos el paseo, hace una mañana preciosa, ¿verdad?. El sol no brilla, pero da gusto respirar aire fresco.