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miércoles, 2 de mayo de 2012

DÍAS AZULES

Desde esta media mañana, ahora definitivamente, mi amor es azul.
Mi pasión, mi cariño... los días contigo son azules.

Han pasado muchos días y en uno de los de ahora, todos sabemos que podemos elegir los mejores genes. Quedan pocos miopes o retrasados. Ya no hay pecas ni manchas. Todo es puro, sin defectos.

Tu azul, un defecto genético. Todos de ojos negros. ...Y tú, tú...Bueno, tus ojos. Azules.

Tenía mucho miedo a los defectos. A un defecto en este mundo, un mundo "tan perfecto".

- No queremos jugar. Estamos dispuestos a probar con lo que venga.-Dije valiente al Doctor.
- Sabéis que no habrá vuelta atrás. Si no lo extraemos a tiempo, ya dentro de ti, lo único que obtendremos serán tres posibles resultados y no aseguramos la perfección en ninguno de ellos.

Miré sus ojos, azules. Miró los míos, marrones. Miramos al Doctor Alfred y cogidos de la mano le dije:
- ¿Cuáles son los tres posibles?

- Sígame.- Dijo el Doctor desconcertado.- Acompáñeme.

Mentiría si dijese que no tuve ningún miedo. Sabíamos que si continuábamos con el proceso natural podría ocurrir cualquier cosa menos algo premeditado. Pero él estaba conmigo. Agarrados de la mano seguimos al Doctor por el largo pasillo e hice caso a sus indicaciones. Me tumbé en la camilla. Cerré los ojos. Extendí mi brazo y me destapé la barriga. Entreabrí los ojos y vi una pantallita, aquel complejo programa informático. Pronto podría ver los tres posibles resultados según el proceso natural elegido. Por último, separó la mano de la mía para poner su dedo índice sobre el escáner.

...Procesando datos. Verificando datos...

Sonaba un ruidito que analizaba en cuestión de segundos sus alelos y cromosomas.

- Cromosoma 19, sexo femenino, color de pelo castaño. Miope.
- Cromosoma 19, sexo femenino, color de pelo negro. Miope. Manchas y lunares.
- Cromosoma 15, sexo masculino, color de pelo negro.

- Gracias Doctor.
Ambos salimos de la consulta y ninguno de los dos se atrevía a hablar primero. Ojos claros, dos de tres. Parientes y amigos soñaban con que tuviera un niño. Mi padre ponía velas pidiendo un nieto de ojos negros.


Desde el primer día que te pusieron en mis brazos, entendí que la vida quería demostrarme, enseñarme. 

Tus ojos pequeños y azules nos regalaban días únicos, días azules.
Días que estaban en nuestras manos.
Los elegimos. 


sábado, 7 de enero de 2012

La princesa del castillo

Yo no voy al colegio en autobús,
tampoco me llevan en coche y no puedo ir a pie.
Yo voy en barco o en barquita.
No tengo mamá que me ayude con los deberes,
ni un perro que se los coma.
Tengo un castillo, tengo naturaleza,
tengo lagartijas y muchos pajaritos.
Dicen que soy la princesa del castillo.
No es cierto, pero a veces me gusta asomarme a la ventana
y soñar que desde lejos viene mi marinero,
mi príncipe, a esta isla soñada
que un día mi tío Melchor compró.


Quieren comprar mi casa,
pero no es posible.
¿Cómo se compra un sueño?
Los sueños no tienen precio.


Solo si aceptas mis circunstancias podrás pasar unos días.
Recuerda que hay un pasadizo que conduce a mi habitación.
Te presto mi cama si tú no me robas la ilusión.


Fdo: La princesa del castillo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Cambios en 'casita'


 Por fin, ¡qué bien! No sabía que sabía a esto la felicidad. Por fin. Encontrar un sitio así... En un punto de la nada que nadie más conoce salvo yo. Mi esperanza. Mi refugio ante cualquier fenómeno en el mundo. Protección asegurada. Un secreto descubierto y que jamás desvelaré a nadie, y mira que hablo...
No puedo desvelarlo.
Todos las tardes sobre las ocho llego para asegurarme que está ahí. Salgo de casa, cojo el autobús en la esquina de mi calle.  Parece de locos, pero me pongo nerviosa pensando que dentro de nada estaré allí, esta tarde. Otra tarde a la misma hora. Me bajo en la parada de metro y tomo asiento hasta el final de la línea. Observo como cada vez queda menos gente por bajar, cómo cada vez aumentan mis nervios en el estómago. Subo las escaleras de la estación y me dirijo a andar por donde siempre. Sigo mis propias huellas por el campo de trigo. Ya son las ocho. Levanto la piedra escondida entre el arbusto. Entro. No salgo hasta las diez, cuando consigo no quedarme embobada hasta la madrugada. Canto dos horas alimentando a sonrisas mi escondrijo. Cómo me gusta esa pequeña naturaleza que solo dios ha sabido crear y esconder. Es misión mía protegerla. Porque yo llegué sin querer y en mi aventura. Es mía. Mio. Mía. Mi 'casita'. Abro mi bocadillo de papel albal y pienso:
Soy feliz porque tengo mi hogar. Ya entiendo a esos enamorados... esos que dicen que se van a casar. Pensaba que eran niños...¡qué ingénua! Yo también quiero vivir. Ya tengo refugio, ya tengo excusa para salir. Tengo guarida y es preciosa. Es especial, cada tarde es para mí. Me refiero a esta casa, esta esperanza.Para mi. Cada vez más hecha para mi. Cuando la encontré tenía algún desperfecto, pero habiendo arreglado la puerta con buenas bisagras y limpiado el pasillo...¡que maravilla! ¡Todo tiene brillo!.
Cualquiera diría que no es ninguna joya, pero...Bueno, es mía. Es mi joyita. Y quiero pulirla. Se equivocan. Y por el momento valoro lo que se que es mío. Mía, mío, mía, mi esperanza.

Tengo que decirlo, ayer me quedé más tiempo del debido. Claro, mis padres se preocuparon. Sabía que me esperaba una buena en casa, pero en mi 'casita', en mi 'casita', estaba mejor. Decidí sin saberlo llamarla Esperanza. Luego dentro, cabían posibilidades de otros nombres...quizás Aurora. Vale, es cierto. Le cambié el nombre cuando ayer noche me quedé durmiendo en sus paredes. Me despertó una aurora y sentí rayos en mi pecho. Más bien, me despertaron esos rayos, y la aurora me dio los buenos días. Buenos para ella, porque por otro lado eran muy malos para mí. Sí, malos, al llegar a casa. A casa donde uno cumple con sus responsabilidades, donde uno no tiene respiro, donde están tus padres y donde no estás contigo misma y esa, 'tu casita'. Es como vivir dos sueños. O un sueño y una vida. O...una vida con sueño y otra sin él. Aunque donde menos duermo es en Aurora. Debe de ser por eso que siempre tengo sueño. Pero no importa...

Lo que no sabía, es que años más tarde, quizás tres o cuatro, tras haber hecho vida allí, todo cambiaría. Tuve que irme de viaje. Cosas del oficio.
Allí siempre pensaba en mi guarida, en Aurora. Era ella la que me mantenía con fuerza cuando estaba lejos, cuando echaba de menos eso que llaman felicidad, pero que yo llamo Aurora, mi antigua Esperanza. Dentro de poco, cada día, más poco, tendría más aventuras y más buenos días.

Llegué. Siempre el mismo viaje, cargado de ilusiones, pero ese día hasta el cielo parecía distinto. El autobús, el metro hasta la última parada. Unos quinientos metros a pie, ahora el campo de trigo. Espera, ¿dónde está? Todo el perímetro cortado. ¡Que extraño!. Empiezo a pensar en toda la gente que bajó en la última parada del metro. Mucha más que de costumbre. Y en este tiempo...en este tiempo el final del camino era distinto. Un nudo se me puso en el estómago cuando vi aquello (esa panorámica, esa estampa). Subió rapidamente a mi garganta, atravesó mi cuerpo como una bola de pinball; el nudo se dejó caer hasta mis pies y con la presión de esa bola de pinball llegó hasta mis entrañas (todo en apenas tres segundos), donde mi grito sorprendió al primer residente.

-¿Eres tú? ¿has sido tú? Me ha parecido oir un grito y me asusté.

Me quedé allí muda. Estoy muda. Estoy llorando. Mi casita, Esperanza, Aurora...todo es ahora basura. Una basura urbanizada. Reconstrucción. Casas.

- ¿qué ha sido de mi casita? Aurora...

- ¿vives por aquí? ¿te has perdido? Es un barrio nuevo...¿puedo ayudarte?

- ...(en mi misma).

- ¿Aurora es tu nombre?

Esos años más tarde han pasado y ese día es hoy. No soy nueva. Se reconstruye con mucha rapidez. En realidad, ya urbanizaron muchas veces por mi zona. Mi error estuvo en creer que aquí nunca lo harían. Quizás creé expectativas inalcanzables. Quizás dejé alguna huella en mi camino y te encontraron. Aurora. Mi Esperanza...
No. La verdad es que estas tierras ya tenían dueño. Dueño o dueña. Quise apropiarme de ellas. Quise abastecerla de buenos frutos, bisagras, salud.

- Así está todo más bonito. (Me tomo tiempo para decir mi siguiente frase). Todo, aparentemente, más bonito. Gracias, ya se donde vivo.

viernes, 21 de enero de 2011

Monólogo


Por un rayo de luna
(Salón. De noche, la ventana entreabierta. Se acerca despacio a la ventana, la abre y se apoya con la mirada perdida en la catedral. Luz tenue).
- Cuando estás mejor, te sientes con fuerzas, pero en realidad, no te das cuenta de todo lo que encierras. Cualquiera de tus palabras me llega a las entrañas, llego a odiarlas, las odio.
El querer ver, el querer saber… odio mi curiosidad, odio tu nombre y el de ella. Sus fotos y a veces nuestros recuerdos. ¡Últimamente odio demasiado! (Suspira y mira hacia arriba).
Engendro que apareciste en el cielo (mirando a la luna), falsa, que engañabas. Estabas de paso, solo echabas un vistazo, espía.
No te abriremos más las puertas. (Seguidamente cierra la ventana).
Te conozco, sombra chinesca, no volverás a pasar por nuestros aires. (Dibuja en el cristal con su dedo índice).
(Se sienta en una silla aislada de cara al sofá con postura de dejadez. Pausa. Levanta la cabeza y dice decidida).
- Entraré en tus sueños y serán pesadillas para ti, será puro arrepentimiento, será el dolor que no te permites sufrir.
¡Shhh! ¡Ni una lágrima!, ¡ni unas palabras!, ni un luto, tan solo paciencia… ¿crees que es suficiente? ¡Acaso crees que eso me satisface! ¿No te das cuenta?.
(Se levanta) Me están apartando de lo que más quiero. Jamás te lo perdonaré, (señala) a ti, (comienza el llanto) ¡espantapájaros!, inmune y quieto, pasivo ante cada rayo que cae. (Hace referencia a la luna de la ventana y la señala).
(Dándole la espalda al que escucha, mirando la ventana. Voz entrecortada).
- Sólo te mueven las tormentas, solo recuerdas las lluvias…esas si te mueven, ¿no?
(Gira de manera inesperada y grita quitándose las lágrimas).
- ¡Maldito! (con voz hiriente) la oscuridad es lo que te mueve, ¿eh? Te irás entonces en riachuelos sangrientos.
¿Pero sabes? (le mira a los ojos, con voz baja, decaída) yo estaré entre esas flores que te sembraron, y estaré en cada rayo que las hicieron crecer, crecer nuestro comienzo, y dar vida a nuestras ilusiones, nuestro futuro.
Recuerda lo que más te duele y sólo tú alcanzarás la miseria, ¡traidor!
Un paso atrás ante la creencia de mi absurda sonrisa, engañosa y borrosa sonrisa, que se convierte cada vez en una más clara amputación del puro amor.
Shh. No digas nada. (Pausa) Abrázame tan solo. (suspira) ...Ahora, que aún quiero sentirte.
-aiRín-

lunes, 13 de diciembre de 2010

En escape, mi segunda huída.

Anochece. Harta de mirar por la borda, y cómo acaba un día tras otro, Captain Panther, decide un nuevo comando.

- ¡Subid el ancla! ¡Cambio de Rumbo y a toda velocidad!

- Pero mi señora, el viento juega en nuestra contra. No llegaremos a tiempo.

- El viaje será duro y puede que muy lento. -Pausa. Se agarra el pañuelo, y oculta su rostro hasta donde pueden ver sus ojos-

- Mi capitana, ¿está segura del rumbo?

- Un capitán siempre está seguro.

- Sí, Captain Panther!. ¡Rumbo al frente caballeros! – dice a sus compañeros.

Mientras, sola, Capain Panther, habla con el viento y le susurra a la mar. Erguida y segura. Acostumbrada a sus olas y sus vaivenes.

- Ya conozco el desembarco, será una agradable visita.

Más alto y con su mirada perdida en el horizonte, su melena baila, y como una oración, su garganta grita:

- Dame aguas en calma y protege mis heridas. Las de éste barco, que te necesita. Tú, mi lucero, déjame estar sola día y noche hasta que descanse en tus arenas. Será entonces, cuando ambos separados, sepamos hacer un nudo marinero. Muy prieto.

Sentado y único en la orilla, juega con un palito de madera entre sus dedos. Observa una sábana azul extendida. Se escucha el viento y tapadas por un pañuelo viejo y decolorado, surgen palabras de un marinero.

- Lo que más me gusta son tus aguas, que nunca son iguales que ayer.

miércoles, 11 de agosto de 2010

En la parada...

Te espero. Te espero y mi mente crea.
Puede que sea la noche, o puede que sea el frío.
Observé como poco a poco me 'acompaniaban' las sombras a lo largo de la espera.
Una, dos, tres, sí!, el que sean mis únicos ojos aquí, es motivo para contar cada una de tus colillas.
cenizas apagadas de cada persona. Historias distintas con un punto en común. Tu espera.
Cada una buscó un número distinto, pero unos minutos atrás su entretenimiento era el mismo.
Una mas lejos, otra más atrás. Algunas reunidas, otras separadas.
Momento insignificante en el que hoy y ahora mi mente decide crear mención y haceros protagonistas. Vosotras, colillas, que pasais por boca y acabais aquí y allá.
Pasos de espera, ida y vuelta.
Puedo veros sin pisadas. Veo huellas en cenizas.
Esperas largas. La última parada, la mía.
Puede que sea la noche, puede que sea el frío.
Cualquiera diría que el estar sola es la causa, pero nunca me sentí sola.
Tú siempre me 'acompaniabas', y así permites llenar mi libreta de palabras que congelan momentos con letras tintadas.
Puede que no sea la última de la noche, pero esta colilla también demuestra que mantuve mi espera.
La pisé con recreo y en mi cerebro mi última neurona se acomodó en el botón de piloto automático.
-31 Julio-

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Cierro mi libreta y no voy en el mismo vehículo. Juraría que esperaba un bus y ahora sin embargo a la altura de mis ojos duermes plácidamente con el sonido monótono y motoro del tren. Dirección: Ciudad inundada de amor y de ríos.
...Venecia...

- 11 Agosto -



Zapatillas Nike

Cogí mis maletas y subí el primer escalón. Un peso en cada extremidad de mi cuerpo.
Un pie en Bratislava, un pie en Bolonia, una maleta repleta de historias, cargada de experiencias, otra vacía reservada para la vuelta.
Mi mirada al frente, y entonces las vi:
Un par de zapatillas nike que relucían, acomodaban cada paso de tus desconocidas piernas.
Negras zapatillas que dejaban contrastar el blanco de tu símbolo nike.
Me pregunto en el escalón número 31 por qué sigo deseando ver tu rostro.
Viajo sin descanso sabiendo que estás ahí, detrás de un aeroplano,
imagen nítida, tapadera de tu imagen.
Subí mi ventanilla, acomodé mi trasero.
me pareció 'soniar' tus ojos, pero no alcancé tu mirada,
tus zapatillas planas.

- 31 Julio -

viernes, 30 de abril de 2010

Nacer para aprender a morir

Todos luchaban por la supervivencia, el encuentro del alimento, estómagos llenos de sangre, veneno que desechar. Fueron desterrados y miles sin madre se juntaron a criar. Ahora eran tiempos de crisis, grupos de Aleadores planeaban su huida, lejos del mal olor, cerca del día continuo, lo que ellos no sabían es que solo disponían de uno. Que emocionado estoy, por fin rompo el cascarón y puedo ver con mis propios ojos ese mundo que sin más remedio solo podía visualizar en mi mente. Muchos tonos de color, y muchos como yo a mi alrededor. Aprendí en cuestión de minutos a agitar mis alas y todos sacudían éstas aplaudiendo mi nuevo conocimiento. Me incorporo y cada vez veo desde más lejos a los míos. Encojo mis patitas y me echo a volar. Volar, lo que se dice volar, no lo hago con desenvoltura, pero aún queda tarde por aprender. Desde aquí diviso ese pequeño mundo en el que creía vivir. ¡Todo es muy grande! O yo debo ser muy pequeñín. Tengo apetito, y aún desconozco el sentimiento de estar saciado. Parece que oigo a compañeros comentar... su próxima víctima, comida, alimento... En estos casos debería preguntarme si tengo a una madre que me indique si esto es normal, si son éstos buenos o malos compañeros, pero llegué aquí arriba solo y me parece a mí que solo me voy a quedar. * ¡Ui! Parece que me oyeron lamentar. * ¡Tú, el de arriba, te necesitamos, pareces bueno! La verdad, no pensé mucho qué conllevaría el bajar. Simplemente me parecía de mal gusto no responder a quien te llama. * ¡Hola! —tímidamente saludé. * Somos los supervivientes, planeamos una huida, esta tarde-noche cuando las lucecitas viajan en la oscuridad y todos descansan. * ¿No será peligroso? —preguntó uno de ellos al que parecía controlar el bando. * Debemos tomar riesgos, si no, no tendría lugar la emoción —comentó el que estaba al mando. * ¡Sí! Jefe Viento tiene razón —gritó algún admirador entre todos. Parecía que todos tenían "lo que fuera" bien planeado y me preguntaba cuál sería mi misión. * Yo... yo desconozco mi nombre, nací cuando la bola radiante estaba en lo alto y aún nadie me nombró. * Tú serás el Primer Paso —me dijo el Jefe Viento. * ¿Primer Paso? Nombre y apellido, ¡vaya!, me gusta. * No, imbécil. Bueno, por lo visto parece que das el perfil. Sí, es lo mismo. Escuchad, compañeros, aquí nuestro nuevo miembro, Primer Paso, dará la señal para llegar al otro lado. * No entiendo nada —dije incomprendido. * Tú serás el más importante, ¡el mejor!, y tienes muy buenas alas. Tu rápido vuelo nos ayudará. Serás el primero en recorrer la vía y una vez al otro lado te seguiremos nosotros —iba diciendo mientras me observaba de lado a lado. No tenía ni idea de qué hablaba el Jefe Viento, pero lo que tenía claro es que quizás acompañado estaría mejor que solo en este nuevo horizonte lleno de demasiados y diferentes tonos, como grandes piezas en el entorno. Así nos dirigimos todos juntos, yo, como ellos decían, marcando el primer paso. La verdad, se acercaba la oscuridad y el camino era cada vez más indescriptible. No era nada aterrador; más bien, aquello era el mismísimo cielo. Entre hierbas soñaba ver hasta más de un color, bichos que en tierra asomaban su cabeza, algún que otro conejo brincando de un lado hacia otro; así los llamaban, conejos. Nosotros entre las matas nos escondíamos. No estoy seguro de quién o de quiénes, pero mientras tuvieras al frente ese incesante ruido que no sabría cómo llamarlo, todo iría sobre ruedas. Exacto, ruedas creo que escuchaba. Creo que soy una de esas especies que crecen con rapidez, quizás demasiada, y ni siquiera soy consciente. Veo las cosas y conozco sus nombres; sin embargo, nadie me las enseña. Qué rápida es la vida. Era hoy mismo cuando la esfera sonreía y estiré mis alas por primera vez, y aquí estoy en toda una aventura y el primero en la búsqueda del otro lado del mundo. Me pilló distraído una incesante luz que se acercaba cada vez más rápido hacia mí. Me asustó al principio, pero luego captó mi atención. No podía evitar desear volar estrepitosamente hasta ella y así volar entre luciérnagas. Parece que no diviso a mis amigos, mis compañeros. ¿Dónde están? La luz se acerca y ya no veo nada. Como Primer Paso que soy, iré delante de ellos, no puedo perder la luz de vista. Espera un momento, veo claramente que ahora son dos. Dos luceros, dos luces, dos rayos, dos linternas. Jefe, Jefe Viento, ¿qué son aquellos los que vienen? Creo que los perdí porque nadie respondió; era mi único zumbido el que oía, acompañado de un motor cada vez más cercano. ¿Era ese ruido el que se acercaba o yo? Al girarme de nuevo, sin perder de vista nuestro objetivo, perdí el conocimiento. Las luces llegaron a mí y yo entre ellas viajaba con mi cuerpo pegado, dolorido. Volaba por última vez sin mover mis alas. Solo me pregunté si mi nombre fue motivo de burla, si era yo el primer paso hacia la victoria del resto, o el primer paso a una muerte digna de real miembro. Laminado entre números, otros ocuparon mi lápida. No eran mis compañeros, ni tenían mi mismo acento. Distrajeron mis primeros pensamientos y decidí dar un último respiro, dando lugar a la noche, disfrutando mi día vivido, despidiéndome como muchos más el mismo día que el sol saludó a todos los míos. Y tú, ¿qué harías si nacieses para morir un mismo día? ¿Darías el primer paso o quizás querrías seguir huellas? Da igual, todos acabaremos entre números. Diferentes lápidas, pero juntos, todos acompañados. Quédate donde estás, acomódate a lo que tienes, no sueñes con el resto cuando aún no disfrutaste tu territorio entero. Luego, pregúntate por romper límites, pero ojo: 3 pasos: * Mide temperatura. * Aposiciónate. * Cumple tu objetivo. (rapport).

domingo, 7 de febrero de 2010

Por un par de calcetines

Creereis que estoy loca, pero me gusta vivir así. Despertarme, abrir el cajón de los calcetines y encontrarme entre ellos tu par. Pueden llamarlo insano pero disfruto de tu imaginaria compañía. Alimento a nuestra mascota y veo cosas que son tuyas aquí en mi casa. Es raro porque pocas veces te veo por casa, siempre estás liado con tus viajes, tus proyectos, pero sigo doblando tu ropa y preparo mi comida a tu gusto. Rodeada de ti pero sin estar...a veces incluso te siento.
Vienen a mi recuerdos y siento tus caricias, casi reales. Sueños fortuitos. Apariciones en las que te disfruto, y en mi vuelta a casa todo sigue igual. Estás pero sin estar. se que no está bien, que no deberia hacerlo, pero he de admitir que en tus largos viajes de vez en cuando una tiene que dar sus pinitos, y bueno...conozco a hombres, salgo con amigos. No es problema alguno porque cuando vuelves te disfruto. Poco a poco pregunto menos acerca de tus viajes, intuyo que tu también has conocido algunas mujeres. Pero... ¿sabes? ambos somos uno. Cuando estamos juntos somos una única persona y la última vez que nos encontramos fue estupendo. No olvidaré como lo hicimos sobre el mostrador de nuestra enorme cocina durante horas, tu cuerpo caliente y el granito frio.
Toda la mañana entretenidos en la habitación. Muy bonito, me gustó.
Lo mejor esque cada encuentro es mejor que el anterior, y cada uno de ellos es especial. Tanto tiempo sin vernos....Me gusta nuestra relación. Me gusta saber que seguiré conociendo a hombres y tú a mujeres, me gusta saber que a ti ya te conozco y sabemos cómo disfrutar, me gusta saber que en cualquier momento uno va o viene y nos vemos en un rato entre tus largos viajes de negocios. Esos ratos llenan de vida nuestra relación. Cada vez me doy cuenta que soy más tuya, que eres más mío (el uno para el otro, la otra para el uno). Y ninguno nos tenemos. Nos tenemos sin tenernos. Conversamos solo de nosotros y no de los viajes y jorgorios caseros. Vivimos y disfrutamos el beso de despedida porque ambos sabemos que llegará el mismo beso otro día. Da igual el tiempo que nos toque esperar, cuanto más tiempo mas bonito el encuentro. 1 mes y siento que hasta me echaste de menos. Mañana pondré tus calcetines a lavar, están cogiendo un tono anaranjado. Tus pertenencias están cogiendo color y me gusta que todo siga siendo como estaba. Claro y oscuro, nada de colores vivos. No, hasta que podamos besarnos cada mañana, cada día, y toda nuestra vida en común sea como esos encuentros apasionados. Todo tal y como está, asi me gusta más.
Hoy dejaste el armario de tu estudio abierto y ya sabes que poco me gusta ver puertas abiertas.
Te olvidaste el maletín en la mesa, normal, después de tanta distracción se te olvidan las cosas. No me preocupo, se que esta vez volverás pronto. Mientras echaré una ojeada a tus planos para cuando vuelvas tengamos algo que comentarnos.
Cuando abrí tu maletín y vi que todos estaban en blanco me pregunté que hacías en realidad, cúal era tu trabajo, no se como te ganas la vida pero si se cómo me la estás entregando.

Gracias,te recompensaré una vez hayamos viajado ambos hasta acabar nuestro cupo. Cuando haga todo lo que un día quise entonces no dejaré que compres mas billetes. El resto empezará contigo, serás mi siguiente pieza del puzzle y ésta vez la última para que no discutamos y tengamos que romperlo entero, para que no hayan cosas en el tintero. Una vez tocado cada pieza de mi vida, (tú fuera, pero a veces a escondidas), entonces pondremos esa última pieza juntos porque ya no habrá nada que tocar, nada que experimentar salvo contigo.
Me gusta disfrutar de la vida ahora. Estoy tranquila porque se que llegará ese momento, aun me quedan muchos huecos...las piezas son distintas y complicadas, pero descanso a ratos y en ellos te imagino. (Imagino que estás de viaje, imagino que hacemos el amor, imagino que todo esto es real) Pero de esta forma no pierdo el hilo contigo.
Te prometo que cuando consiga colocar todas las piececitas, tendrás tu par de calcetines. Es más seran ya de un color vivo, de color naranja y los llevaré puestos. Entonces una vez coloquemos la pieza juntos superando nuestros altibajos seré tuya, asi que todo lo mío podrás tenerlo ^^ Eso si me alcanzas, claro. ¿A que no me pillas? jajjaja cosquilllas no, ¡cosquillas no!

viernes, 29 de enero de 2010

Cómplice de una sonrisa

Qué bonito hoy cuándo quise ayudarte en la calle,
cuando con tus talones débiles no podías subir el escalón.
Fui deprisa y me apoyé en el escaparate, te sonreí y te ofrecí mi hombro.
Se que no es mucho, pero tu sonrisa a mi me llenó.
Esa sonrisa envuelta en rugosas llanuras, y esos ojos claros, cristalinos llenos de sabiduría, de experiencias.
A tí y a todos los que necesiten un empujoncito, ...aquí estoy:
soy duquesa, una gatita blanca llena de paz, de complicidad ante palabras como las vuestras.

Arrimaré mi espalda y cuando me vaya darás un brinco golpeando tu bastón contra el suelo.

Me voy contenta, escuchando tus palabras.
(-eres un encanto niña, eres preciosa), dando un par de botes por el camino y cojeando por los que ya no cojean.

Gracias por hacerme cómplice de tu sonrisa.
Gracias por hacerme sentir mejor persona, y gracias por ser fuerte y rechazar mi ayuda,
cuando en realidad sabes que la necesitas.

El simple detalle es el que nos llena, el empujoncito pero sin darlo,
las ganas, un brinco, el entusiasmo, una sonrisa, un gesto.

No hay palabras textuales, pero si se nos forman en el corazón:
''Gracias''
Gracias

sábado, 9 de enero de 2010

La ciudad del sol

Mañana te vería y tú y nosotros fue en lo último en lo que pensé al cerrar mis ojos. Estabas allí, reluciente y bonita como siempre. Eres una silueta que no sé como llegué a alcanzar. Nos dimos dos besos y cada uno se subió a un coche distinto. Me seguías desde atrás y todos juntos (entre ellos tu) nos aventuramos a disfrutar de una bonita excursión cerca de una ciudad que me inundaba de recuerdos. Me acerqué a ti para saber cómo estabas. Yo ya sabía como estaba, sólo. Nervioso y pensativo por adivinar quién era la persona que andaba cerca de tu corazón y cerca de nosotros, pero me podían más los nervios cuando tu chaqueta rozaba la mía. Cuando soñaba con casi sentirte. Me senté en uno de los varios bancos que había para observar el espectáculo y con cuidado se que te acercaste a mí. Alguien nos separaba hasta que tu mano en mi espalda me transmitió más que el cariño que tú querías ofrecerme. Cuánto te echo de menos. Te quiero. No pensé, tan solo agarré tu mano y la apreté haciéndote ver que me moría por tenerte. Tus suaves manos, tu cariño. Apartaste la mano y me sonreíste. Un cosquilleo enorme me envolvía todo entero. Fue muy difícil para mí darte ese besito en la frente que me pediste. Tan pequeña, tan dulce. Quisiera seguir cuidándote y que nada de esto hubiera ocurrido. Te besé con todas mis fuerzas, tanto que hasta tú quedaste sorprendida. Lo mejor fue tenerte entre mis brazos en mi cama, en mi habitación después de unas insaciables miradas que hacían interminable la cena. No tenía hambre, solo quería comer de ti y sabía que no podía. Es muy duro abrazar y no poder besarte. Es muy difícil conseguir evitar el contacto de los labios cuando ambas narices se juntan y rodean las puntitas. Que me estaba pasando, por qué no podía olvidarte y por qué quería hacerlo.
Sé que ninguno buscamos el beso, pero el beso nos encontró a nosotros y las lágrimas fueron el camino a ellos. Esa noche, te dejé como muchas noches en el bajo de tu casa, pero como ninguna noche y ninguna parecida conseguiste de mi la locura en mis sienes y tal acelerón en mi pecho que el nudo de mi garganta salía a gritos, desesperados por otra situación, estalló. Llantos oíste y oí por primera vez. En trance me mantuviste y temo que ocurra otra vez.

Quiero ser libre y no tener más golpes de corazón, te dirías esa noche.
Ahora ya, todo está muy lejos, pero se que ese día estabas loco por nosotros. Sé que nos echabas de menos. Y tan solo me pregunto si lo volverás a hacer.

....Sueño con que ese día seamos libres de corazón y empiece todo de nuevo como tantas tardes nos merecimos....

2:48am 9-1-10