¿Quién fui? ¿Quién seré? ¿Quién soy? ¿Soy lo que tengo? ¿Soy lo que como? ¿Soy lo que siento? ¿Lo que pienso?
Me hacen demasiadas preguntas, tantas que no puedo responder.
Ya no se que fui, ni lo que esperan de mi, hasta cuando estaré aquí. A veces no recuerdo ni quien soy.
Se que estoy sentada, que el sol brilla y que los pájaros cantan. Soy sencillamente este momento, porque cuando pasa el tiempo y vuelvo al pensamiento, ya se me olvidó de nuevo quien escribió estos versos.
Soy esa voz y esa esencia que se llama Airín, no es joven, ni es vieja, aunque tenga arrugas o lunares. Airín no es lonjeva ni es recién nacida. Ella existe en mi corazón y en mis entrañas y aparece sin avisar en el momento presente cuando la inspiración llega a través de experiencias, sonrisas, sonidos, color, sabor, caricias... Está sencillamente ahí para recopilarlo todo y verbalizar lo que tantos seres no pueden, pero callados gritan por querer emocionarse.
Puedes observarme en esta terraza, con la mirada perdida y un semblante neutro, pero dentro de mi suceden tantas cosas, que si me preguntas, no puedo responder. No lo recuerdo. Se me olvida.
Hay quien lo llama alzeimer, yo lo siento aquí y ahora. Soy más feliz así, sin memoria.
¿Qué memoria quieres? ¿cuál estas buscando? pensamientos, sentimientos, sentidos...
Ya se me olvidó porque empecé a escribir. Por eso escribo.
¿Quiéres saber de mi? Debajo de mi cama guardo libretas, agendas y notas de cada año. Pero esa niña. adolescente, mujer, madre, esa no soy yo ahora.
¿Quieres saber cómo estoy? Siéntate a mi lado, cogeme de la mano y mira a los árboles, escucha a los pájaros y cierra los ojos. Quizas así te des cuenta de que tu pregunta no vale nada en este momento.
Coge aire y respira, deja de preguntarte el por qué o el para qué. Simplemente acepta y vive.
¿Quién eres? ¿Quién soy?
Quizás ambos seamos lo mismo.