martes, 3 de marzo de 2026

PINCELADAS AL VUELO

 ¿No es así?

Si, es posible que sea por eso que me camuflo entre las hojas;

o lo intento, porque ya sabes que mi color no pasa desapercibido.

Suelo aprovechar la noche oscura para abrir las alas, y es entonces cuando me permito disfrutar del viento y de la luz de la luna, y el brillo de sus estrellas.

Son ellas, mis estrellas, las que aprecian mi belleza, no mi peculiar pico, ni mis aleteos continuos o mi cola tan distinguida que tan bien describen los libros, 

sino mi pureza, mi ser, mi más íntima belleza.

(suspiro)

Otro momento del día en el que más gozo es: la mañana del rocío,

Es entonces cuando abro un ojillo y con el otro, aun vacilo. 

Retuerzo mi cuello y percibo esa fina capa de gotitas en las ramas y en mis patas, 

en mis plumas y en los palitos de este nido que con trabajo he conseguido.

Mi hogar.

Ese lugar que huele a mí, que es difícil describir, donde encuentras tu esencia.

¿Cómo lo has creado?

No fue tarea fácil. El tiempo ayuda y mucho. A ver las cosas con perspectiva y para eso has de volar alto, has de volar bajo, rozar el mar con tus alas y planear un día la sabana. 

Lo he construido con el paso de estos años volando arriba, volando abajo, con ayuda y sin ella, dejando caer alguna pluma pesada para aligerar este vuelo, que a veces se hace agotador, especialmente cuando brilla tanto el sol, que mis colores se avivan, y los depredadores te aniquilan. 

No me dejan cantar, hasta que un día pié muy fuerte:

Pio Pio Pio. Todo este talento es mío.

Tweet tweet tweet, hoy lo voy a compartir. 

Te estás yendo por las ramas…

Déjame acabar. 

Hay nidos llenos, otros vacíos, otros por hacer y algunos en la cabeza; como los pájaros…

¡Pájaros en la cabeza!, que vienen y van, ¡y qué bien que vienen!, 

…cuando te permites: VOLAR.




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