Contigo todo soy yo, menos yo misma en tu cuerpo.
Aún recuerdo nuestras manos y su baile,
esa música alegre con su gente.
Risas, esa mirada en tu boca y esos labios en tus ojos,
esa nariz que no corresponde, y que divide todo en dos:
tu deseo y tu lado más fraternal.
Te quiero, y da igual el cómo o cuándo.
Te siento. Déjame una vez más estar entre tus brazos,
o tú entre los míos.
Sabes que hay algo en nuestra mirada,
almas unidas.
Tú eres él, él es tú, yo soy vosotros.
Os siento y, madre mía.
Déjame que tome aliento.
Súbeme la mano hacia tu pecho para no olvidar de dónde vengo.
Es el amor y no el sexo.
Será la luna llena o el viaje, o el apego.
Déjame recogerte el pelo mientras apago este deseo.
Vamos a cantar, tú me haces gozar.
No creo, lo se, lo siento, lo tengo.
Es mi talento.
¿Por qué hablamos el mismo idioma?
¿Por qué seguimos el mismo ritmo?
Porque entre las notas, y nuestro universo, tú estás en mis dedos, que tocan, y cuando voy a cantar, no me sale la voz. Viajo en el tiempo, en esta cabaña tan acogedora que tiene tan poco, y nos hace sentir tan mucho.
Oigo las lágrimas en mi corazón y puede que no rimen, pero algún día serán canción.
Ya se despiden.
Te quiero, bello ser de luz.
Gracias y mil gracias por tus noos, por nosotros, por tus casi siis y por tu olor en mis entrañas que me ayudan a escribir todas estas palabras.
Hasta muy pronto.
BLablaBlaBlablaBla