viernes, 22 de agosto de 2025

Ropa seca, ropa mojada

 ¿Cómo iba a imaginarme que en el tendedero podría disfrutar tanto?

Una camiseta de tu pequeño de 4 años, la tiendes bien limpia, pero recuerdas todas sus manchas. 

¡Qué divertida esa tarde! cómo pintabas la acera, cómo regabas las plantas.

Mis pantalones, una blusa, y esos calcetines. ¡Cuidado, que se han caído!

-¿Dónde están? Aquí están- Me dices mientras los recoges ... con esa cara...

y tratas de colocarlos...

Cuántos años...

[...] Siempre he pensado en una cajera analizando el carrito ...

pero ¿y la ropa que tendemos? Qué historias te cuentan tus prendas y de quiénes son las que cuelgas?

Me pregunto si pronto o tarde tenderé tus pantalones, o tu pijama.

¡y qué de calzoncillos! ¡cuánto chiquillo!

...

Qué caprichoso es el corazón cuando quiere poseer, cuando quiere tender...

tender tu ropa y ponerse tus zapatillas. 

Colocar tu ropa y darte los buenos días. 

Braguitas que se mojan, calzoncillos que se secan.

Vidas que crecen y experiencias que se comparten.

Todo queda entre risas de un bebé y su madre,

aquello que imaginan entre pinzas y cordeles,

miradas juguetonas y algún resoplido.

Porque lo que es casa hoy, fue proyecto perdido.

Y por mucho que creas que no vives aquí,

el cerrojo de la puerta lo volvemos a abrir.

Que ya se... que no hay remedio... 

que tu amore y tus niños tenderemos hoy y una vez más tus sueños. 

 



-Empezado en enero 2025 y terminado en agosto del mismo año-




jueves, 21 de agosto de 2025

A ciegas

 ¿y qué más da si estoy en los huesos; si este esqueleto quiere bailar?

¿y qué más da la locura de mis pelos, si entre ellos hay felicidad?

Menéate, mueve ese body. Estira los brazos y salta con tus piernas. 

Estamos unidos por hilos y nadie hay arriba ni nadie hay abajo. 

Somos prolongaciones, estamos unidos, sin ataduras. 

Puedes tirar lo que quieras de mi, porque en realidad no eres tú el que tira. Soy yo la que avanza. 

Y cuidado, que te tengo ganas, prepara un buen agarre, que voy para allá con un buen salto.

Me dejo caer y si salpicamos, que sean gotas de alegría y orgasmos.

A ver si alrededor se dan cuenta de que sin miedos, todo es más sencillo.


¡Mírala! Mira que meneo, que contoneo, ¡cómo disfruta! 

que gozo verla bailar, que rico su cuerpo, mañana, tarde y noche y al madrugar.

¡qué preciosa, y cómo brilla... y ella sin saberlo... sin creerlo.

Pues aquí me quedo, bien cerquita, porque algo, no se el qué, me empuja a querer verla, verla gozar, gozar de su brillo y disfrutarla. No tengo miedos, ni los tuve. Así que camino hacia ella.

- Perdona, ¡se te han caído las gafas! ¿Son tuyas?

-  ¿Estas de color azul? Ah, bueno. No te preocupes, esas se me cayeron hace tiempo... 

- Pero, ¿y cómo ves a donde vas? ¿De qué color son tus días ahora?

- Ahora llevo lentillas :) y los días son de un color mágico que sólo yo veo y el que me acompaña. ¿Quieres ver lo que yo veo?

- Quiero verlo y sentirlo. No tengo miedo.

- Pues cógeme de la mano, acaricia mi pelo y sacude los demonios, que la fiesta continúa. 

Y nos miramos, nos clavamos, ojitos, miradas, labios con labios, lengua con lengua, baile y caderas y al compás fuimos uno...hasta ahora. 

Porque ahora me pregunto cómo no iba a compartir lo que siento y sentimos. Sería egoísta que no vieran tu brillo. Sigue brillando, que yo a ciegas te escucho, te huelo, te saboreo. Tienes el foco.

Todo se detiene. Silencio en la cama. 

Abre los ojos, me dices. Cuántas manos, cuántos besos, cuántos corazones laten bajo un mismo latir...

¡Qué revolución ésta! La de amar y fluir...pero te miro desde lejos y sigues ahí. 

Aquí sigues. Aquí seguimos, hasta que la música deje de sonar...

.... o hasta que por fin vea, vea que no llevo gafas; porque es tu imagen en mis retinas la que se clava.

...La que me ciega de amor...




VALIENTE IN HIGHLINE



 No se qué narices transpira mi piel. Mis poros sudan.

Una mosca me quiere morder. ¿Qué narices tiene mi piel?

¿Qué química, qué energía se mueve estos días en mi cuerpo?

En pocas palabras y en un segundo... todo se endurece, se moja, se estremece.

Los movimientos son secos, ondulantes. Las risas se elevan, la oxitocina sube por todo mi cuerpo y se acomoda en mi cabeza. Un cosquilleo envuelve mi parietal... y la máquina de escribir sigue sonando.

La música ayuda. Air guitar, air sex... y floto, vuelo, despego. 

El amor crece y se multiplica, porque puede, porque surge, porque se busca....porque se palpa.

De no tener, ni saber qué hacer, paso a sentirme viva, llena, plena, orgullosa, inspirada por el sonido de la revolución, los dibujos de mi hijo de 5 años y la autonomía de mi pequeño de 2.

Baila con nosotros, desnudos, en el salón, sube el volumen, siéntelo, si. 

Se puede ser feliz, si. 

El fuego se enciende y esa brisa de acuarius acrecienta mi poder interno que tenía ya por perdido. 

Hubo un parón muy grande entre mis 18 y los 35 años. Pero si juntamos ambos extremos reconecto con mi todo, con mi ser, with my being y mi fe.

Así que no caben dudas, ni tiempos en los que te preguntas... ¿Por qué no soy feliz? ¿Qué me falta?

Miro de nuevo a mis niños y me enseñan que lo importante está sucediendo justo ahora. 

Es precisamente ahora cuando todo tiene el balance a la vez que el desequilibrio, que me hace subir y bajar, trabajar, avanzar disfrutando de esa brisa, ese fuego, el miedo, las cosquillas, mis oquedades y el peligro...porque si caigo, caeré gozosa. Y ahí está el truco...disfrutar del viaje, sentirse dichosa. De todo lo que aprendí, de lo que estoy aprendiendo y ahora escribo en grande: GRACIAS.

GRACIAS POR SER VALIENTE.

DISFRUTA EL PRESENTE.

                                                        

#laCasaAzul