¿Cómo iba a imaginarme que en el tendedero podría disfrutar tanto?
Una camiseta de tu pequeño de 4 años, la tiendes bien limpia, pero recuerdas todas sus manchas.
¡Qué divertida esa tarde! cómo pintabas la acera, cómo regabas las plantas.
Mis pantalones, una blusa, y esos calcetines. ¡Cuidado, que se han caído!
-¿Dónde están? Aquí están- Me dices mientras los recoges ... con esa cara...
y tratas de colocarlos...
Cuántos años...
[...] Siempre he pensado en una cajera analizando el carrito ...
pero ¿y la ropa que tendemos? Qué historias te cuentan tus prendas y de quiénes son las que cuelgas?
Me pregunto si pronto o tarde tenderé tus pantalones, o tu pijama.
¡y qué de calzoncillos! ¡cuánto chiquillo!
...
Qué caprichoso es el corazón cuando quiere poseer, cuando quiere tender...
tender tu ropa y ponerse tus zapatillas.
Colocar tu ropa y darte los buenos días.
Braguitas que se mojan, calzoncillos que se secan.
Vidas que crecen y experiencias que se comparten.
Todo queda entre risas de un bebé y su madre,
aquello que imaginan entre pinzas y cordeles,
miradas juguetonas y algún resoplido.
Porque lo que es casa hoy, fue proyecto perdido.
Y por mucho que creas que no vives aquí,
el cerrojo de la puerta lo volvemos a abrir.
Que ya se... que no hay remedio...
que tu amore y tus niños tenderemos hoy y una vez más tus sueños.
-Empezado en enero 2025 y terminado en agosto del mismo año-

