¿Conoces esa sensación al ver acabar la obra y escuchar tus pensamientos acompañados de aplausos que no son tuyos? Claro que la conoces. Te pareces demasiado a mi. Nos parecemos.
Cuando hoy te despediste de mi y escuché un te quiero, me sentí desconcertada. Si no escuchaste respuesta, si no hubo aplauso, no es porque no disfrute el momento o porque no sintiera lo mismo... sino porque soy incapaz de poner en palabras o en sonido lo que siento por dentro, lo que me haces sentir y lo que conseguimos sentir juntas.
Cuando un alma encuentra a otra, sólo si separados disfrutan, juntos explotan. Saltan chispas, emociones...en las que es fácil perderse, deseando llegar a casa para escribir en un tiempo de seis canciones lo que siento. Seis canciones, las que tardo al llegar a casa o al trabajo, las que acompañan mis pensamientos, mis letras, nuestras emociones que unidas hoy, forman estos versos en un escrito que te regalo con todo el corazón que has iluminado, otra vez. Ese que olvidaba lo que significa escribir, al escuchas sus frases, sus latidos de tus labios.
Gracias Lola. Gracias por recordarme lo maravillosa que soy, de lo que soy capaz y de quien puedo formar parte.
Yo también te quiero, pero como puedes leer, dos palabras no eras suficientes para aiRín.