Tontamente, querían salir a eso
de las 5:30 de la mañana. Varios días llevan acumulándose las lágrimas en mi
corazón. Plenitud, esperanza, sonidos cálidos y colores llenos de ilusión y
bondad. Últimamente sin saber por qué, la vida me presenta momentos que me
regalan fe.
Tomo aire y respiro profundo,
vuelven a salir. Humedecen mis ojos. Soy feliz, muy feliz. Cada mañana a horas
en las que las calles no están puestas suenan mis numerosos despertadores para
recordarme que debo ir a la oficina. Cerca de ti. No podría llamarlo trabajo,
porque de todo el mundo oyes que el trabajo agota o es poco gratificante. ¡Qué feliz
soy! No por aquellos que no disfrutan en sus “TRABAJOS”, sino porque yo ya
encontré el mío. Mi motivo, mi ilusión, mi impulso… para seguir.
Aclararé que no conoces lugares
exquisitos cada día que surcas los
cielos. Pero conozco sus gentes, sus problemas, sus inquietudes, pequeños,
adolescentes, mayores, jubilados, solitarios, niños de familias desestructuradas,
compañeros, amigos, conocidos… culturas… Tanta gente que te acompaña en el
trabajo cada día que es imposible cansarse o agotarse de vivir y recibir tantas
historias. Emociones que vienen y van.
Dicen que es necesario ver mundo
para abrirte como persona. A mí me gusta absorber el mundo de las personas para
desplegar mi situación en espacio tiempo. Saber donde estoy, y cómo de
agradecida me siento.
La vida nos pone baches en el
camino que nos hacen fuertes.
La vida me pone nubes, tormentas,
amaneceres, auroras, atardeceres y rayos de luz, humedad, nieblas inmensas… y ahí sigo. - ¡¡Baja
de las nubes!! (solía escuchar siempre) - No puedo. Una vez que estás en ellas es imposible querer ver el cielo desde abajo. Desde arriba todo es diferente y especial.
Me gusta, me gusta mucho. Nace
algo en mi interior que me dice que quiere que sea mejor persona conmigo y con
los demás. No sé cómo describir lo que se siente, pero digamos que estoy en una
burbuja de amor compacta y estable que me lleva a donde deseo, sin dudas.
A mis 26 encontré “el trabajo” de mi vida. A mis 22 al hombre que jamás imaginaría que sería mi compañero todos estos días, años… A mis 24 perdí mi figura paterna… Me pregunto muchas veces cuando será el día que pueda formar mi propia familia. Mientras tanto… sigo mis días con emoción, sosiego y es inevitable…pero con la ilusión de un mañana contigo y con aquello que sea nuestro.
Autorrealizada
