Hace apenas menos de un mes, tuve que darle el pésame a un amigo que quise mucho en poco tiempo. Su padre había fallecido.
Y fue curioso, porque hace un semana la misma situación volvió a repetirse, pero esta vez las tornas habían cambiado, y mi padre fue el que decidió marcharse. Y tuve que ser yo la que leyera esos mensajes y ver esas miles de personas en el tanatorio. Lugar que ahora conozco como puro negocio.
Hace tres días que ya descansa mi profesor, querido por la escuela de arte dramático y por sus alumnos, pues no se como, él era capaz de a las ocho de la mañana, bien temprano, sacarnos siempre una sonrisa a todos.
Hoy mismo, me entero de que el padre de un artista, compañero bluegrass y amigo, descansa junto a los anteriores. Todos jóvenes.
Y yo me pregunto, si la vida me está poniendo a prueba, porque una tras otra hacen que recuerde el dolor de la pérdida.
Y me pregunto, si la vida me pone a prueba, porque esta misma mañana maté a un pobre pajarito, injustamente estampado contra el cristal de mi coche... y esta noche mientras conduzco, casi atropello a un perro en mitad de la carretera.
Tantas personas y hasta animales que mueren injustamente, que se que tenían mucho más que enseñarle al mundo y por alguna razón, hoy todos descansan, donde no podemos verlos.
Entre tanto, la imagen de mi madre aferrada a mi, mientras se llevaban el cuerpo de mi padre, me viene a la cabeza una y otra vez, y las lágrimas quieren asomarse, el corazón quiere gritar. Pero no, no puedo llorar, no puedo permitirme cerrar los ojos, porque estoy conduciendo, porque la vida sigue, porque sigo trabajando y estudiando...y porque se, que desde algún lugar, alguien nos ayuda a tirar hacia delante.
Pero no podrás evitar que te envíe un beso muy fuerte, y que apriete el puño tratando de enviarle a mi mente impulsos para creer que esos besos viajan hasta ti.
Uno puede pensar que la vida o la muerte son injustas.
Yo pienso que la vida o la muerte nos enseñan a ser más fuertes.
Si hay gente que cree en Dios, hay personas que como yo, creen que las cosas suceden por alguna razón. Y quisiera pensar que tú hoy me has hecho ver que debo seguir, sin pisar el freno y abriendo muy grandes los ojos.
... para no perderme nada,
pero sobre todo, para seguir hacia delante...porque la vida sigue.
Y yo quiero seguir tus pasos, fuerte, entregado y sin perder la esperanza.
Gracias papá.