Dime si no creíste en
nosotros. Dime si apostaste por un “no”. Me da igual si dije “si” o mencioné un
“no”. Lo que sé es que estoy segura. Que da igual si perdí o gané dinero o
miseria porque si él sonríe para mí el mundo es perfecto. Mi mundo.
...
La música contigo es
alegre y rica, sincera y llena de diversión. Ya no escucho una canción triste
que me recuerda, sino que escucho la música contigo.
....
No es el más detallista,
ni nada parecido a lo que un día creí ser un príncipe o soñé o tuve…eso da
igual.
Pero sé, que el día
que más lo necesité, él estuvo conmigo, dejando atrás a miles de personas en la
calle. No me dirá que yo soy la más importante de todas esas, pero lo supe en el
momento en que su brazo rodeó mis hombros.
Puede que te
preguntes si sería más feliz si me lo dijera.
… En fin, cuando él
dice algo, no lo dice por decir. Cuando dice, posee. Cuando quiere, es porque
lo consigue. Y si lo desea, es porque es para toda la vida y de verdad.
No puedo sentirme más
agradecida ni más querida.
Siempre hay planes,
siempre hay actividad, siempre hay besos, siempre hay borracheras, siempre hay
viajes y siempre, siempre hay ilusiones.
Una casa, nosotros y
lo que nos espera.
Y si alguna vez todo
se desmorona, entre lágrimas escribo que lucharé porque hubo un sueño y no
pararemos hasta tocarlo.
Tengo los mejores
colores y las mezclas más vivas. No podrás perderte en mi cuadro, pues no hay
oscuros. Todos son claros, todos son vivos. Viaja conmigo y adivina de qué
intensidad puede llegar a ser el color que tú mismo creas.
...
Gracias.
Fui tonta al buscar en
aquel estante, comparar pinceles o alquilar utensilios por un día.
Debes perdonarme.
¿Cómo iba a saber que
no era un pincel sino tus manos las que pintarían mi vida?

