No puedo desvelarlo.
Todos las tardes sobre las ocho llego para asegurarme que está ahí. Salgo de casa, cojo el autobús en la esquina de mi calle. Parece de locos, pero me pongo nerviosa pensando que dentro de nada estaré allí, esta tarde. Otra tarde a la misma hora. Me bajo en la parada de metro y tomo asiento hasta el final de la línea. Observo como cada vez queda menos gente por bajar, cómo cada vez aumentan mis nervios en el estómago. Subo las escaleras de la estación y me dirijo a andar por donde siempre. Sigo mis propias huellas por el campo de trigo. Ya son las ocho. Levanto la piedra escondida entre el arbusto. Entro. No salgo hasta las diez, cuando consigo no quedarme embobada hasta la madrugada. Canto dos horas alimentando a sonrisas mi escondrijo. Cómo me gusta esa pequeña naturaleza que solo dios ha sabido crear y esconder. Es misión mía protegerla. Porque yo llegué sin querer y en mi aventura. Es mía. Mio. Mía. Mi 'casita'. Abro mi bocadillo de papel albal y pienso:
Soy feliz porque tengo mi hogar. Ya entiendo a esos enamorados... esos que dicen que se van a casar. Pensaba que eran niños...¡qué ingénua! Yo también quiero vivir. Ya tengo refugio, ya tengo excusa para salir. Tengo guarida y es preciosa. Es especial, cada tarde es para mí. Me refiero a esta casa, esta esperanza.Para mi. Cada vez más hecha para mi. Cuando la encontré tenía algún desperfecto, pero habiendo arreglado la puerta con buenas bisagras y limpiado el pasillo...¡que maravilla! ¡Todo tiene brillo!.
Cualquiera diría que no es ninguna joya, pero...Bueno, es mía. Es mi joyita. Y quiero pulirla. Se equivocan. Y por el momento valoro lo que se que es mío. Mía, mío, mía, mi esperanza.
Tengo que decirlo, ayer me quedé más tiempo del debido. Claro, mis padres se preocuparon. Sabía que me esperaba una buena en casa, pero en mi 'casita', en mi 'casita', estaba mejor. Decidí sin saberlo llamarla Esperanza. Luego dentro, cabían posibilidades de otros nombres...quizás Aurora. Vale, es cierto. Le cambié el nombre cuando ayer noche me quedé durmiendo en sus paredes. Me despertó una aurora y sentí rayos en mi pecho. Más bien, me despertaron esos rayos, y la aurora me dio los buenos días. Buenos para ella, porque por otro lado eran muy malos para mí. Sí, malos, al llegar a casa. A casa donde uno cumple con sus responsabilidades, donde uno no tiene respiro, donde están tus padres y donde no estás contigo misma y esa, 'tu casita'. Es como vivir dos sueños. O un sueño y una vida. O...una vida con sueño y otra sin él. Aunque donde menos duermo es en Aurora. Debe de ser por eso que siempre tengo sueño. Pero no importa...
Lo que no sabía, es que años más tarde, quizás tres o cuatro, tras haber hecho vida allí, todo cambiaría. Tuve que irme de viaje. Cosas del oficio.
Allí siempre pensaba en mi guarida, en Aurora. Era ella la que me mantenía con fuerza cuando estaba lejos, cuando echaba de menos eso que llaman felicidad, pero que yo llamo Aurora, mi antigua Esperanza. Dentro de poco, cada día, más poco, tendría más aventuras y más buenos días.
Llegué. Siempre el mismo viaje, cargado de ilusiones, pero ese día hasta el cielo parecía distinto. El autobús, el metro hasta la última parada. Unos quinientos metros a pie, ahora el campo de trigo. Espera, ¿dónde está? Todo el perímetro cortado. ¡Que extraño!. Empiezo a pensar en toda la gente que bajó en la última parada del metro. Mucha más que de costumbre. Y en este tiempo...en este tiempo el final del camino era distinto. Un nudo se me puso en el estómago cuando vi aquello (esa panorámica, esa estampa). Subió rapidamente a mi garganta, atravesó mi cuerpo como una bola de pinball; el nudo se dejó caer hasta mis pies y con la presión de esa bola de pinball llegó hasta mis entrañas (todo en apenas tres segundos), donde mi grito sorprendió al primer residente.
-¿Eres tú? ¿has sido tú? Me ha parecido oir un grito y me asusté.
Me quedé allí muda. Estoy muda. Estoy llorando. Mi casita, Esperanza, Aurora...todo es ahora basura. Una basura urbanizada. Reconstrucción. Casas.
- ¿qué ha sido de mi casita? Aurora...
- ¿vives por aquí? ¿te has perdido? Es un barrio nuevo...¿puedo ayudarte?
- ...(en mi misma).
- ¿Aurora es tu nombre?
Esos años más tarde han pasado y ese día es hoy. No soy nueva. Se reconstruye con mucha rapidez. En realidad, ya urbanizaron muchas veces por mi zona. Mi error estuvo en creer que aquí nunca lo harían. Quizás creé expectativas inalcanzables. Quizás dejé alguna huella en mi camino y te encontraron. Aurora. Mi Esperanza...
No. La verdad es que estas tierras ya tenían dueño. Dueño o dueña. Quise apropiarme de ellas. Quise abastecerla de buenos frutos, bisagras, salud.
- Así está todo más bonito. (Me tomo tiempo para decir mi siguiente frase). Todo, aparentemente, más bonito. Gracias, ya se donde vivo.

