(aiRín subida a la repisa de la ventana. Arantzazu apoyada en ella, Elliot sentado cabizbajo y Javier de pie conversando con todos)
- Chicos, tanta fiesta que queriais y al final...
* La verdad, donde mejor se está es aquí._Dice Arantzazu.
Jugando con el balanceo de sus piernas, responde aiRín:
> Es que no hace ni frio. Da gusto la noche.
* ¡Ya ves!
- ¿cómo llevais el primer curso?_Comenta Javier.
+ ¡Calla!¡calla! ¡Que agobio!._Con tono de maricona_ Estoy harto del maldito horario...Chicos, yo lo que quiero es follar.
Como un loco, Elliot empieza a canturrear y los demás le siguen:
+ Follar, follar, follar...fooo.
* follaaar...
Las calles vacías cogen alegría con sus canciones típicas de madrugada pasada. aiRín se ríe y en ella se pierde la mirada fija de Javier. Ambos se miran.
(La imagen se detiene. aiRín para entonces su balanceo de pies.)
> ¿qué sucede?
El cerebro de aiRín reacciona y en palabras mudas dice...
Mis compañeros están parados. Sus rostros, sus bocas. El tono Si de Elliot es ausente y la mirada de Arantzazu le sigue sin movimiento. Miro al frente sin bajarme de la ventana. Los colores de la noche se apagan aún más cuando la mañana deberia estar surgiendo. Una figura a un extremo aparece. Es puntiaguda, larga, debe de llevar zancos por lo menos. No tiene color. ¡Espera! ¡es de color blanco y negro!. ¿qué ven mis ojos?. Y a su paso, en sus pisadas, los colores se vuelven fotografias antiguas. Tonos grises, apagados. Blanco y negro.
> ¡chicos! ¡chicos! ¿hola?
Cada vez la figura avanza, otra a su frente aparece. Ésta, redonda y pequeñita. Dos figutates sin color y de extremos opuestos están a un metro de mi.
| -- Ha llegado tu momento_ Dice la figura blanca y negra más estirada.
> ¿mi momento? ¿mi momento de qué?. Pregunta aiRín como en un sueño, enloquecida.
| - Tu hora, tu momento, tu muerte. La elección. Tu momento blanco y negro. ¿Vivir o morir?_ Decía con una sonrisa el pequeño regordete, pero con voz sin toniquete.
> No entiendo nada. ¿qué sucede? ¿Voy a morir?, ¿qué pasa? ¿caeré de la ventana?
| -- Tienes la oportunidad de elegir seguir viviendo o morir en este instante.
- mmm_ aiRín duda_. Quiero seguir... seguir viviendo, supongo. Sí_se reafirma_. Dormir esta noche acompañada. Acompañada entre los brazos de Javier y dejar surgir.
| - De acuerdo. A partir de ahora tienes una menos. Hasta la próxima.
- ¿una qué? ¿una menos de qué? ¡Eiii! ¡Eiii!.
aiRín gritaba pero las voces desaparecían desplazándose a un punto imaginario de las perspectivas de las calles. En su recorrido las cosas pierden el color, y en su despedida renacen los tonos. La noche vuelve. aiRín vuelve a sentir el aire en su pelo.
* fooouououollar
+ ¡vámonos! Estoy ya harto.
- Sí, te sigo.
+ Cuidaito conmigo que aun tengo aguante.
> ¡Chicos! Elliot, Javier, Arantzazu, ¡escuchad!. La muerte ha venido. Acabais de estar parados. ¿habeis sentido algo?
+ ¿que dices cacho guarra?
- Elliot, mírala. Está asustada. Va en serio.
> Claro que va en serio, como que estoy viviendo otra vez.
* ¿cuántos chupitos te has 'tomaó' loca?
> Han venido dos figuras, todo se ha tranformado, la imagen ha parado y los colores desaparecido. En serio, no entiendo nada.
- * + aiRín..._ empiezan todos a la vez. Se miran y ceden la palabra a Javier, el más mayor.
- llegas tarde. Todos vamos por más de la segunda. Es normal. La muerte te avisa.
* ¡way, nena! Está bien que hayas querido seguir.
(Dejemos esta noche y pasemos al fin de semana siguiente. Siguiente escena. Parece que esta historia era normal. A todo el mundo le acudía la muerte. Lo explica mi madre en el comedor, tumbada y susurrándome al oido.)
* cariño, tienes nueve oportunidades. Cada diez años, la muerte se te presenta y te da a elegir.
> pero...¿qué dices? ¿¿Y nadie me dice nada?? No entiendo. No puede ser verdad.
* Lo que no entiendo es como contigo se retrasó tanto. Veinte años de atraso...
> Creo que me voy a la cama. Necesito descansar. Esas figuras, mamá..._perdida y andando hacia su habitación_.
* A cada uno, la muerte se nos representa de una manera. Descansa, cariño, que tengas bonitos sueños.