Todos luchaban por la supervivencia, el encuentro del alimento, estómagos llenos de sangre, veneno que desechar. Fueron desterrados y miles sin madre se juntaron a criar. Ahora eran tiempos de crisis, grupos de Aleadores planeaban su huída, lejos del mal olor, cerca del día continuo, lo que ellos no sabían esque solo disponían de uno.
Que emocionado estoy, por fin rompo el cascarón y puedo ver con mis propios ojos ese mundo que sin mas remedio solo podía visualizar en mi mente.
Muchos tonos de color, y muchos como yo a mi alrededor.
Aprendí en cuestión de minutos a agitar mis alas y todos sacudían éstas aplaudiendo mi nuevo conocimiento.
Me incorporo y cada vez veo desde mas lejos a los míos. Encojo mis patitas y me echo a volar.
Volar lo que se dice volar, no lo hago con desenvoltura, pero aún queda tarde por aprender.
Desde aquí diviso en ese pequeño mundo en el que creía vivir. ¡Todo es muy grande! o yo debo ser muy pequeñín. Tengo apetito, y aún desconozco el sentimiento de estar saciado.
Parece que oigo a compañeros comentar... su próxima víctima, comida, alimento...
En estos casos debería preguntarme si tengo a una madre que me indique si esto es normal, si son éstos, buenos o malos compañeros, pero llegué aquí arriba solo y me parece a mí que solo me voy a quedar.
- ¡ui! parece que me oyeron lamentar.
- ¡Tú, el de arriba, te necesitamos, pareces bueno!
La verdad, no pensé mucho qué conllevaría el bajar. Simplemente me parecía de mal gusto el no responder a quien te llama.
-¡hola!, timidamente saludé.
-Somos los supervivientes, planeamos una huída, esta tarde-noche cuando las lucecitas viajan en la oscuridad y todos descansan.
-¿no será peligroso?. Preguntó uno de ellos al que parecía controlar el bando.
- Debemos tomar riesgos, sino no tendría lugar la emoción. Comentó el que estaba al mando.
- ¡Sí! Jefe Viento tiene razón. Gritó algún admirador entre todos.
Parecía que todos tenían 'lo que fuera' bien planeado y me preguntaba cuál sería mi misión.
- yo..yo desconozco mi nombre, nací cuando la bola radiante estaba en lo alto y aún nadie me nombró.
-Tu serás el primer paso. Me dijo el jefe Viento.
-¿Primer Paso? nombre y apellido, ¡vaya! me gusta.
-No, imbécil, bueno, por lo visto parece que das el perfil. Si, es lo mismo, escuhad compañeros, aquí nuestro nuevo miembro Primer Paso dará la señal para llegar al otro lado.
- No entiendo nada, dije incomprendido.
- Tú serás el mas importante, ¡el mejor!, y tienes muy buenas alas, tu rápido vuelo nos ayudará, serás el primero en recorrer la vía y una vez al otro lado te seguiremos nosotros. Iba diciendo mientras me observaba de lado a lado.
- No tenía ni idea de que hablaba el Jefe Viento, pero lo que tenía claro esque quizás acompañado estaría mejor que solo en este nuevo horizonte lleno de demasiados y diferentes tonos como grandes piezas en el entorno. Así nos dirijimos todos juntos, yo, como ellos decían, marcando el primer paso. La verdad, se acercaba la oscuridad y el camino era cada vez más indescriptible. No era nada aterrador, mas bien, aquello era el mismísimo cielo, entre hierbas soñaba ver hasta mas de un color, bichos que en tierra asomaban su cabeza, algún que otro conejo brincando de un lado hacia otro, así los llamaban, conejos. Nosotros entre las matas nos escondíamos. No estoy seguro de quien o de quienes, pero mientras tuvieras al frente ese incesante ruido que no sabría como llamarlo, todo iría sobre ruedas. Exacto, ruedas creo que escuchaba. Creo que soy una de esas especies que crecen con rapidez, quizás demasiada y ni siquiera soy consciente, veo las cosas y conozco sus nombres, sin embargo, nadie me las enseña. Que rápida es la vida. Era hoy mismo cuando la esfera sonreía y estiré mis alas por primera vez y aquí estoy en toda una aventura y el primero en la busqueda del otro lado del mundo.
Me pilló distraido una incesante luz que se acercaba cada vez mas rápido hacia mi. Me asustó al principio, pero luego captó mi atención. No podía evitar querer desear volar extrepitosamente hasta ella y así volar entre lucíernagas.
Parece que no diviso a mis amigos, mis compañeros. ¿dónde están? La luz se acerca y ya no veo nada. Como primer paso que soy iré delante de ellos, no puedo perder la luz de vista. Espera un momento, veo claramente que ahora son dos. Dos luceros, dos luces, dos rayos, dos linternas. Jefe, Jefe Viento, ¿qué son aquellos los que vienen? Creo que los perdí porque nadie respondió, era mi único zumbido el que oía acompañado de un motor cada vez mas cercano. ¿Era ese ruido el que se acercaba o yo? Al girarme de nuevo sin perder de vista nuestro objetivo perdí mi conocimiento. Las luces llegaron a mi y yo entre ellas viajaba con mi cuerpo pegado, dolorido. Volaba por última vez sin mover mis alas. Sólo, me pregunté si mi nombre fue motivo de burla, si era yo el primer paso hacia la victoria del resto, o el primer paso a una muerte digna de real miembro. Laminado entre números otros ocuparon mi lápida. No eran mis compañeros, ni tenían mi mismo acento. Distrajeron mis primeros pensamientos y decidí dar un último respiro, dando lugar a la noche, disfrutando mi día vivido, despidiéndome como muchos más el mismo día que el sol saludó a todos los míos.
Y tú, ¿qué harías si nacieses para morir un mismo día? ¿Darías el primer paso o quizás querrías seguir huellas? Da igual, todos acabaremos entre números. Diferentes lapidas, pero juntos, todos acompañados. Quédate donde estás, acomódate a lo que tienes, no sueñes con el resto cuando aun no disfrutaste tu territorio entero. Luego, pregúntate por romper límites, pero ojo:
3 pasos: -Mide temperatura -Aposiciónate y -Cumple tu objetivo. (rapport).
