Sentir estos deseos, vivir en un sueño, donde el reloj corre a contratiempo.
Incapaz de controlar mis pensamientos me ahogo en un cruce de caminos.
Es un charco precioso y en él uno respira mejor.
Debajo del agua todo es mas claro, aunque nada cristalino.
Está claro que no se a donde llegaré, si estaré fuera o dentro del charco,
pero lo que se verdaderamente,
es que me apetece seguir buceando entre sueños,
entre espuma de deseos y llegar a donde me lleve la corriente, sin miedo a nada.

Agradecida por hacerme creer de nuevo y preocupada por no controlar mi tiempo.
Me ahogo en este charco, cada vez más océano.
Dime si tu manejas las olas, si ves nuestro reflejo en tus manos.
Si habrá burbujas de nuestro amor y peces en nuestro oceáno.
No se si estás nadando aquí abajo, si vigilas mi aleteo desde la orilla de la sensatez.
lo que se es que estés donde estés seguiré arrugándome en mi mar,
viendo cómo pasa el tiempo, esperándote porque ya no hay mas remedio.
Me ató una roca muy grande y buscando en mi rescate,
tú creaste estas aguas, aguas que me ahogan y me permanecen atada.
Vivo sin miedo, sin miedo a nada.
3 comentarios:
ohhh! que bonito Irene! me gusta la manera de expresar ese descubrimiento de un nuevo deseo, muy chulo.
suena y gira, da vueltas y ... ¿a dónde llega?, cada vez más alto, más fuerte, más intenso, ... y revienta para que miles de gotas de colores te cojan de las manos y, contra tu voluntad, te saquen a bailar; alto, cada vez más alto, hasta que estás entre nubes y no sabes que flotas... y pesas... y caes... pero abres los ojos y estás en una isla que no es como la que tú quieres imaginar pero es ES
No hace falta preguntar cómo es esa isla porque yo misma nadé hasta ella. He de decir que una vez allí, no estaba sola ^^
[...]
Me pregunto dónde andamos ahora y por qué pediste S.O.S...
Publicar un comentario