Mañana te vería y tú y nosotros fue en lo último en lo que pensé al cerrar mis ojos. Estabas allí, reluciente y bonita como siempre. Eres una silueta que no sé como llegué a alcanzar. Nos dimos dos besos y cada uno se subió a un coche distinto. Me seguías desde atrás y todos juntos (entre ellos tu) nos aventuramos a disfrutar de una bonita excursión cerca de una ciudad que me inundaba de recuerdos. Me acerqué a ti para saber cómo estabas. Yo ya sabía como estaba, sólo. Nervioso y pensativo por adivinar quién era la persona que andaba cerca de tu corazón y cerca de nosotros, pero me podían más los nervios cuando tu chaqueta rozaba la mía. Cuando soñaba con casi sentirte. Me senté en uno de los varios bancos que había para observar el espectáculo y con cuidado se que te acercaste a mí. Alguien nos separaba hasta que tu mano en mi espalda me transmitió más que el cariño que tú querías ofrecerme. Cuánto te echo de menos. Te quiero. No pensé, tan solo agarré tu mano y la apreté haciéndote ver que me moría por tenerte. Tus suaves manos, tu cariño. Apartaste la mano y me sonreíste. Un cosquilleo enorme me envolvía todo entero. Fue muy difícil para mí darte ese besito en la frente que me pediste. Tan pequeña, tan dulce. Quisiera seguir cuidándote y que nada de esto hubiera ocurrido. Te besé con todas mis fuerzas, tanto que hasta tú quedaste sorprendida. Lo mejor fue tenerte entre mis brazos en mi cama, en mi habitación después de unas insaciables miradas que hacían interminable la cena. No tenía hambre, solo quería comer de ti y sabía que no podía. Es muy duro abrazar y no poder besarte. Es muy difícil conseguir evitar el contacto de los labios cuando ambas narices se juntan y rodean las puntitas. Que me estaba pasando, por qué no podía olvidarte y por qué quería hacerlo.
Sé que ninguno buscamos el beso, pero el beso nos encontró a nosotros y las lágrimas fueron el camino a ellos. Esa noche, te dejé como muchas noches en el bajo de tu casa, pero como ninguna noche y ninguna parecida conseguiste de mi la locura en mis sienes y tal acelerón en mi pecho que el nudo de mi garganta salía a gritos, desesperados por otra situación, estalló. Llantos oíste y oí por primera vez. En trance me mantuviste y temo que ocurra otra vez.
Quiero ser libre y no tener más golpes de corazón, te dirías esa noche.
Ahora ya, todo está muy lejos, pero se que ese día estabas loco por nosotros. Sé que nos echabas de menos. Y tan solo me pregunto si lo volverás a hacer.
....Sueño con que ese día seamos libres de corazón y empiece todo de nuevo como tantas tardes nos merecimos....
2:48am 9-1-10
No hay comentarios:
Publicar un comentario