Hacía mucho tiempo que ya no sonreía, el tiempo pasaba muy despacio y echaba de menos los movimientos rápidos, lo efímero, la aventura y la diversión. Paseó con cuidado y pasos muy lentos y no halló sonrisas en los charcos que atravesó.
Anduve perdida y sin rumbo, sin objetivos hasta que encontré un ser vivo en la sombra de un árbol bastante grande. Me acerqué con sigillo para no despertarlo. Observé su respiración, el vientre de aquel minino se movía arriba y abajo. Mis ojos se iluminaron. flexioné mis rodillas e intenté acariciarlo, ni siquiera se asustó. parecia indefenso; Lo incorporé y lo acerqué a mi pecho como si entre mis brazos sujetara a mi bebé. Al acariciarle la cabecita sentí en mis dedos la suavidad. Todo estaba tranquilo y una brisa ligera susurraba. Otro amanecer, otra mañana se aproxima. Lo apreté contra mí y busque un charquito donde humeder un pañuelo. Conmigo tan solo llevaba mi melena, asi que moje mi mechón mas largo y con él limpié su rostro.
Sonreí y bombeó mi corazon cuando aquella criatura de tez mandarina abrió sus ojos. Dormía placidamente y despues de mirarme se acurrucó. Bajó su morrito contra mi pecho iquierdo y posó su patita contra el mismo.
Con mi mirada encerrada miré al cielo y entonces abrí mis ojos. Esos rayos del primer dia me correspondían. Sentía calor. Ahora tenía a alguien, ya no estaría mas tiempo sola, aunque si callada. Desde aquel primer día que soñé oir voces no volví a emitir sonido, y aquel bombeo, aquella respiración me hizo amar, recuperar mi aliento y oir de mis labios...
- Muchas gracias. Lo cuidaré (dije mirando al cielo).
-Ahora tendrás a alguien mi bebé. yo te cuidaré (le susurré a Kyo)
No hay comentarios:
Publicar un comentario