Sabes que soy ese reflejo incomodo en tu oscuridad, en tu guarida. Ese destello que se cuela por tus rendijas, molestándote y rebotando entre túneles hasta tu hogar profundo cada mañana al acostarte.
He cambiado el color de tus harapos primarios, de un negro oscuro a colores vivos como el amarillo, naranja o violeta; curé tu corazón consiguiendo un color cálido y reparando su motor. Permitiéndole no temer y dejarse amar sin límites.
Hice que crecieras y conocieras felicidad, hice que de nuevo creyeras en que existen razones para seguir luchando. Pasaste de relatar historias viejas y tristes a novedades sorprendentes cargadas de sentimientos puros y sinceros. Sin olvidarnos de correspondidos. Y Ahora de nuevo vuelves con nuevas, pero viejas historias que retornan en Axel, el arrabalero más querido entre las damas.
1:18 am 9/1/10
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