Allí estaba y no sabía cómo había llegado. Está claro que solo pudo ser cosa de la mente porque físicamente me encuentro en una bañera profunda cubierta de agua templada. Al cerrar los ojos, El calor del agua y la calma del sonido de las burbujas me transportaron a un lugar entrañable.
Podía observar la casa y su enorme jardín. La casa, construida de materiales antiguos, viejos y sucios y el jardín lleno de matorrales y ramas sin cortar. Al poner un pie en la entrada y oír el 'chirrío' de la verja, entonces cada color oscuro y lejano comenzaba a brillar y coger tonos más alegres. Colores cercanos a aquellos días en los que una niña, yo, jugaba a esconderse entre los verdes. La piscina, el árbol, la barbacoa, los escalones, la manguera con la que malgastábamos mucha agua. Ya veo a mis primos correr y esconderse. Mi tía la pobre bien rechonchona se esconde detrás de la sombrilla creyendo que nadie la verá. Escucho mis propias carcajadas y huelo el pastel que trae nuestra abuela. otro cumpleaños que celebrar, otro año que nos hacia estar juntos, motivo para reunirnos. Toda la familia alrededor de la mesa y mi abuela con esa sonrisa que le caracteriza trae la tarta con las dos manos. Mírala, pintadita, arreglada, peripuesta, nada que ver a como la vi en sus últimos días. El olor del chocolate me distrajo en mis pensamientos más tristes. Todos juntos aplaudimos y cantamos. Después, llevándome un trozo a la boca voy corriendo a coger el mejor sitio en mi sofá favorito. Nuestro sofá columpio del jardín, los cuatro primos cabíamos en él, todos pequeños y reunidos. Es curioso que pueda sentir el tacto de cada uno, ver sus bocas llenas y tenerlos tan lejos cada día. Es sorprendente ver a mi abuela junto a mi abuelo y sus hijos, y es triste recordar que en esos momentos apenas le preste atención.
Ella siempre orgullosa de mi, de nosotros, sus nietos y sin embargo cada uno a su bola. No he tenido la suerte de disfrutar de sus historias todos los días pero si que recuerdo con añoranza las pocas e interesantes que me contaba y disfrutaba. Nos separaban muchos Km y no me cansaba de ir a verla. Ahora nos separa un cielo y sin embargo estoy en tus rodillas. Te quito la nata y te digo lo buena que te salió la tarta. Mmmm, que sabor mas tuyo, abuela.
Siento haberte dejado ir sin conocer de mi muchas palabras, sin contarte las historias que siempre quisiste oír, siento haberte engañado, pero en ese momento te tenias que ir. Quería que te fueras con una sonrisa, que allí donde estuvieras creyeras que tengo alguien a mi lado, que no estoy sola. Cogerte de la mano y contemplar que ya no estabas sana... Tus arrugas aparecían, tu pintura se esfumaba, tus ojos se cerraban y con ellos el agua que me acurrucaba me dejaba descubierta ante el frío, en un solitario baño intentando recordarte, sin poder decirte nada. Al menos ahora aunque se que tarde soy capaz de dejar unas palabras, y saber que se arrancan al recordarte me hacen sentirte viva. Imaginar tu mirada en las últimas burbujas del agua arrastrándose por el desagüe es un momento solo mío. Mi momento.
Gracias por regalarme este baño tan agradable. Éste día de vivencia bajo aguas transparentes y un último remolino que se atraganta en mi garganta deseando haber podido leerte este escrito cuando aun podía oír como roncabas en tus sueños y no ahora que se ahogan mis lágrimas en ellos.
Podía observar la casa y su enorme jardín. La casa, construida de materiales antiguos, viejos y sucios y el jardín lleno de matorrales y ramas sin cortar. Al poner un pie en la entrada y oír el 'chirrío' de la verja, entonces cada color oscuro y lejano comenzaba a brillar y coger tonos más alegres. Colores cercanos a aquellos días en los que una niña, yo, jugaba a esconderse entre los verdes. La piscina, el árbol, la barbacoa, los escalones, la manguera con la que malgastábamos mucha agua. Ya veo a mis primos correr y esconderse. Mi tía la pobre bien rechonchona se esconde detrás de la sombrilla creyendo que nadie la verá. Escucho mis propias carcajadas y huelo el pastel que trae nuestra abuela. otro cumpleaños que celebrar, otro año que nos hacia estar juntos, motivo para reunirnos. Toda la familia alrededor de la mesa y mi abuela con esa sonrisa que le caracteriza trae la tarta con las dos manos. Mírala, pintadita, arreglada, peripuesta, nada que ver a como la vi en sus últimos días. El olor del chocolate me distrajo en mis pensamientos más tristes. Todos juntos aplaudimos y cantamos. Después, llevándome un trozo a la boca voy corriendo a coger el mejor sitio en mi sofá favorito. Nuestro sofá columpio del jardín, los cuatro primos cabíamos en él, todos pequeños y reunidos. Es curioso que pueda sentir el tacto de cada uno, ver sus bocas llenas y tenerlos tan lejos cada día. Es sorprendente ver a mi abuela junto a mi abuelo y sus hijos, y es triste recordar que en esos momentos apenas le preste atención.
Ella siempre orgullosa de mi, de nosotros, sus nietos y sin embargo cada uno a su bola. No he tenido la suerte de disfrutar de sus historias todos los días pero si que recuerdo con añoranza las pocas e interesantes que me contaba y disfrutaba. Nos separaban muchos Km y no me cansaba de ir a verla. Ahora nos separa un cielo y sin embargo estoy en tus rodillas. Te quito la nata y te digo lo buena que te salió la tarta. Mmmm, que sabor mas tuyo, abuela.
Siento haberte dejado ir sin conocer de mi muchas palabras, sin contarte las historias que siempre quisiste oír, siento haberte engañado, pero en ese momento te tenias que ir. Quería que te fueras con una sonrisa, que allí donde estuvieras creyeras que tengo alguien a mi lado, que no estoy sola. Cogerte de la mano y contemplar que ya no estabas sana... Tus arrugas aparecían, tu pintura se esfumaba, tus ojos se cerraban y con ellos el agua que me acurrucaba me dejaba descubierta ante el frío, en un solitario baño intentando recordarte, sin poder decirte nada. Al menos ahora aunque se que tarde soy capaz de dejar unas palabras, y saber que se arrancan al recordarte me hacen sentirte viva. Imaginar tu mirada en las últimas burbujas del agua arrastrándose por el desagüe es un momento solo mío. Mi momento.
Gracias por regalarme este baño tan agradable. Éste día de vivencia bajo aguas transparentes y un último remolino que se atraganta en mi garganta deseando haber podido leerte este escrito cuando aun podía oír como roncabas en tus sueños y no ahora que se ahogan mis lágrimas en ellos.
3 comentarios:
Te propongo que lo leas el próximo día en clase. Además sale la bañera que describía Alfredo y le va a encantar. Es hora que demuestres tus dotes literarios. Un beso.
Me ha gustado mucho este relato, es muy bonito, y transmite emociones.
Muchas gracias. uno de mis obejtivo es inttentar que os guste. Este en particular es especial y se lo dedico a mi abuelita. Es diferente a todos los demas. Gracias. Un abrazo abuela. Cuida de mí ahora que puedes verme siempre.
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