
En la arena desnuda con los ojos cerrados siento caricias de pies a cabeza.
Es imposible no erizarse con ese frío y calor que desprende la luna.
Mando un escalofrío lleno de ternura a todos aquellos que observan solos su belleza inflexiva.
A aquellos que esperan sentirse especiales al sentirse observados no por ellos mismos.
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