http://www.youtube.com/watch?v=r1k4E0r7qKE
Empiezo por el final, si no es molestia para aquellos que llorais esta tarde.
Por favor, pido que no conserven de mi este cuerpo. Cada vez lo controlo menos, pero gracias a quien me recoja esta tarde en sus tierras o cielos, aun escucho mi mente y por eso hoy os he juntado, a vosotros mi familia, papá, mamá, hermano y mi gatita, los demás que no pueden estar hoy presentes, los llevo aquí (miró su corazón) y aquí (miró hacia arriba dando a entender que los recordaría siempre) y se que algunos ni siquiera podrían respetar mi voluntad y su sufrimiento al verme en esta cama. Así, (dijo tras una tos débil) deseo mi espolvoreo por aquellos caminos que troté.
-Acércate mamá. (Ella cogió su mano intentando borrar sus lágrimas de las entrañas, simulando ser fuerte, tratando de concentrarse tan solo en las últimas palabras de su hija, en su última decisión, la cual había defendido siempre, pero hoy era lo mas dura que se le había echado encima.)
- Tú, que has oído toda confesión de mi boca, esparce mis cenizas y mi alma por los mares en los que nadé, por las tierras que visité, por las carreteras que recorrí, por todos aquellos sitios en los que pueda abrazarte en tardes como ésta. No en tardes tristes, (señaló), sino en tardes en las que necesites mi abrazo y no sea capaz de abrazarte. (Fue inevitable que callera una lágrima de esa mirada jovial sobre su mejilla al ver que su cuerpo ya no respondía a sus propios estímulos).
- Papá, borra ya esas lágrimas. Eres el más valiente y tú sabes que es lo mejor para mí, aunque vaya en contra de tus principios, la eutanasia es lo que he decidido. No merezco mas sufrimiento, ni mas días de vida que no están llenos ni tan siquiera vacíos. (Su padre se acercó a ella y cuando iba a pronunciar palabra ella le dijo casi sin aliento).
-¿Sabes? La palabra deriva del griego: eu (‘bueno’) y thanatos (‘muerte’). (Su padre no pudo aguantar más y todo él se convirtió en una gran gota de lloro. Se echó encima de ella deseando un último cambio, preguntándose porqué a él, que hizo siempre lo mejor y lo que pudo por ella. Pero no basta con creer, las cosas se van y a veces también deciden irse, ese era su caso y ya era tarde para cambiar de opinión. Él sabía que su hija cuando tomaba decisiones, las tomaba y pocas veces las cambiaba por los demás cuando se trataba de experiencias, de aventuras que podía vivir por su cuenta. Aunque este viaje fuera a hacerlo sola y con miedo, sin maletas, solo con un billete de ida en su corazón, nada de vueltas, su camotería siempre estaría por encima navegando entre sueños de mares nada cristalinos. Nada le detendría, así, su padre fue valiente y ahogó sus palabras, su deseo).
- Jaime, hermano. (No se acercó)
- Jaime, no me lo hagas mas duro. ¡Jaime!. (Gastó su último grito pero su hermano no regresó.)
- Irene, (dijo su madre) Jaime te quiere mucho, y si se va, es porque entiende que tienes que irte, es consciente de tu sufrimiento, pero ...hace unos minutos me dijo en el salón, que se arrepentía de no haberte mostrado todo el afecto que podía sentir por ti. Que realmente te adora y ahora más que nunca ve que no eres 'la niña mimada', ve la mujer en la que te has convertido y tu valentía. Perdónalo.
(Tragué las lágrimas de mi hermano por él y cerré los ojos mencionando:...)
-Es el momento, mamá. (fue entonces cuando su gatita negra se subió a la cama y la olisqueó de pies a cabeza, buscándo su olor, la vida en su cuerpo.
-Nunca te olvidaré Chati, cuida de mi familia que siempre fue tuya.
(Su madre comenzó a inyectar la eutanasia en la vena de la niña observando su rostro)
Apreté mis parpados intentando adelantarme al acontecimiento, luchando por mis últimos dolores. Fue entonces cuando rápidamente vino a mi cabeza el pensamiento de que sentía la aguja en mi brazo, así como rápida la muerte en mi vida.
-¡Espera!.
Ya era tarde para pensar, para sentir, para querer vivir, revivir. Sentía en un mundo imaginario.
-Debajo del libro... .Nombré entre sueños.
Sin poder ya abrir oídos se que mi madré leyó la carta en voz alta y para todos. Pude entonces descansar sabiendo que hasta el último punto pudieron leer de mí 'Testamento de mi epitafio'.
Mi último relato.
Empiezo por el final, si no es molestia para aquellos que llorais esta tarde.
Por favor, pido que no conserven de mi este cuerpo. Cada vez lo controlo menos, pero gracias a quien me recoja esta tarde en sus tierras o cielos, aun escucho mi mente y por eso hoy os he juntado, a vosotros mi familia, papá, mamá, hermano y mi gatita, los demás que no pueden estar hoy presentes, los llevo aquí (miró su corazón) y aquí (miró hacia arriba dando a entender que los recordaría siempre) y se que algunos ni siquiera podrían respetar mi voluntad y su sufrimiento al verme en esta cama. Así, (dijo tras una tos débil) deseo mi espolvoreo por aquellos caminos que troté.
-Acércate mamá. (Ella cogió su mano intentando borrar sus lágrimas de las entrañas, simulando ser fuerte, tratando de concentrarse tan solo en las últimas palabras de su hija, en su última decisión, la cual había defendido siempre, pero hoy era lo mas dura que se le había echado encima.)
- Tú, que has oído toda confesión de mi boca, esparce mis cenizas y mi alma por los mares en los que nadé, por las tierras que visité, por las carreteras que recorrí, por todos aquellos sitios en los que pueda abrazarte en tardes como ésta. No en tardes tristes, (señaló), sino en tardes en las que necesites mi abrazo y no sea capaz de abrazarte. (Fue inevitable que callera una lágrima de esa mirada jovial sobre su mejilla al ver que su cuerpo ya no respondía a sus propios estímulos).
- Papá, borra ya esas lágrimas. Eres el más valiente y tú sabes que es lo mejor para mí, aunque vaya en contra de tus principios, la eutanasia es lo que he decidido. No merezco mas sufrimiento, ni mas días de vida que no están llenos ni tan siquiera vacíos. (Su padre se acercó a ella y cuando iba a pronunciar palabra ella le dijo casi sin aliento).
-¿Sabes? La palabra deriva del griego: eu (‘bueno’) y thanatos (‘muerte’). (Su padre no pudo aguantar más y todo él se convirtió en una gran gota de lloro. Se echó encima de ella deseando un último cambio, preguntándose porqué a él, que hizo siempre lo mejor y lo que pudo por ella. Pero no basta con creer, las cosas se van y a veces también deciden irse, ese era su caso y ya era tarde para cambiar de opinión. Él sabía que su hija cuando tomaba decisiones, las tomaba y pocas veces las cambiaba por los demás cuando se trataba de experiencias, de aventuras que podía vivir por su cuenta. Aunque este viaje fuera a hacerlo sola y con miedo, sin maletas, solo con un billete de ida en su corazón, nada de vueltas, su camotería siempre estaría por encima navegando entre sueños de mares nada cristalinos. Nada le detendría, así, su padre fue valiente y ahogó sus palabras, su deseo).
- Jaime, hermano. (No se acercó)
- Jaime, no me lo hagas mas duro. ¡Jaime!. (Gastó su último grito pero su hermano no regresó.)
- Irene, (dijo su madre) Jaime te quiere mucho, y si se va, es porque entiende que tienes que irte, es consciente de tu sufrimiento, pero ...hace unos minutos me dijo en el salón, que se arrepentía de no haberte mostrado todo el afecto que podía sentir por ti. Que realmente te adora y ahora más que nunca ve que no eres 'la niña mimada', ve la mujer en la que te has convertido y tu valentía. Perdónalo.
(Tragué las lágrimas de mi hermano por él y cerré los ojos mencionando:...)
-Es el momento, mamá. (fue entonces cuando su gatita negra se subió a la cama y la olisqueó de pies a cabeza, buscándo su olor, la vida en su cuerpo.
-Nunca te olvidaré Chati, cuida de mi familia que siempre fue tuya.
(Su madre comenzó a inyectar la eutanasia en la vena de la niña observando su rostro)
Apreté mis parpados intentando adelantarme al acontecimiento, luchando por mis últimos dolores. Fue entonces cuando rápidamente vino a mi cabeza el pensamiento de que sentía la aguja en mi brazo, así como rápida la muerte en mi vida.
-¡Espera!.
Ya era tarde para pensar, para sentir, para querer vivir, revivir. Sentía en un mundo imaginario.
-Debajo del libro... .Nombré entre sueños.
Sin poder ya abrir oídos se que mi madré leyó la carta en voz alta y para todos. Pude entonces descansar sabiendo que hasta el último punto pudieron leer de mí 'Testamento de mi epitafio'.
Mi último relato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario