-te toca! vamos, mueve ficha!
-....
-ultimamente estas muy pasmarote, ¡anímate!....jajaja claro, como vas perdiendo...(dijo con tono musical).
- Miaaau
Era una tarde aparentemente tranquila, llena de colores.
No se cómo pude llegar a esa situación, ¿yo?, ¿jugando con un gato?. Este mundo no era normal, pero parecía que al fin no estaba sola y mi felicidad se llenaba cuando sacaba una sonrisa de sus bigotes. Era mi motivo por ahora, cuidar de él. Procurar que no perdiera ese tono naranja era mi simple objetivo esos días.
-Mierda!
Que habilidad tenía el jodido, con sus uñas consiguió modificar el último peón, derrumbó la reina con un soplido y en gotas de algodón cayó mi rey. Nos quedamos escuchando pero no se apreció ningún ruido. cayo al vacío y nada nada se oyó. Ni un plom, ni un tic, nada. Sólo el transcurso de su caída que pudimos obserar kyo y yo, asomados en el orificio de aquella nube sobre la que jugabamos esa tarde de sol.
Asi que en forma de rabieta me abalancé sobre él.
- ¡ya verás gatito travieso! (de un salto increiblemente igual que el de una auténtica pantera lo cogió y lo arrastró hasta el siguiente poso) .
Saltando entre nubes blancas en un cielo azul por fin sonreían.
Juntos sin apenas darse cuenta, acorralados en un mundo angelical, disfrutaban de un sencillo día, un simple día para ellos, un día normal.
(Parece mentira que días atrás estuviera en tierra, pisando el frío, recorriendo charcos solitarios y épocas atrás anduviera por desconocidas tierras calientes que evaporaban sus pies.
Dominada por el mismisimo tridente.)
[...]
Aquellos copos de nieve le hicieron despertar de la travesura de sus saltos y sonrisas encadenadas.
-Kyo, vamos a casa, guíame a un día en el que...no se...pueda pincharme con un astro pequeñito. Un astro matón y escondidito.
-miaauu (se que un gato no puede hablar, pero ese miau me hizo entender que tan solo estaba diciendo tonterias. Escucharlas una vez mas en mi mente me regresaron a la realidad.
Mientras, Kyo me acorralaba entre almohadones cálidos) .
Aquella noche terminó como el anuncio de la filadelfia, pero con la diferencia de que era noche, y un manto de estrellas nos deseaban un dulce sueño, mientras casi cerrando los ojos creí haber visto que una pequeña estrellita destellaba, así como un guiño de ojo que noté brillar en mi pupila recién apagada.
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