Ni siquiera puedo oir mis lágrimas y esque hoy el cielo está llorando.
Me alejo de ti porque no queda mas remedio y en mi regreso ahogo mis sentimientos.
Aun no he arrancado el coche porque no puedo centrar mis sentidos.
Miro por la ventana y te veo observándome, tras mi cristal empañado, mientras sujetas el paraguas que nos permaneció unidos en el momento que nos distanció para siempre.
Ya oigo el motor pero por el camino me doy cuenta que todo ha dado un giro,
nada surrealista, miro al frente y me encuentro situada en dirección contraria. Ningún semáforo me mira.
Cómo puedes afectarme tanto.
Lo oculto todo tratando de conseguir una última sonrisa y en el momento en que apartamos la mirada me desbordo por la corriente, me salgo casi de la carretera al ser parte de ese río.
Miro al retrovisor.
Imagino que eres tú el que me sigue. El parabrisas va hacia un lado y otro desde mi espejo, para mi son tus manos indicándome que cuando pise el freno no estaré sola.
Enciendo la radio y dedican una canción.
Todo es bonito, encuentran a alguien mientras tu ves que la estás perdiendo, que la pierdes.
Son todo imágenes borrosas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario