miércoles, 10 de febrero de 2010

Lágrimas a bordo

Tienes un mal día, sabías que llegaría el momento en el que las mentiras conllevarían el enfado, la decepción. Pero no pensaste que vendría todo tan deprisa.
La ves, tu hija postrada en una cama y sabes que pronto acabarán sus días y no podrás disfrutar de su sonrisa, esa tan dulce que lucha por sobrevivir en el presente. Quiere hacerse imagen en tu mente.
Te piden una improvisación y tus lágrimas caen con facilidad. Imaginarte tan solo que tu ser mas querido ya no te recuerda es muy duro incluso dentro de un juego.
Te dicen que eres frágil, en tu personaje existe fragilidad. Hay niñez en él, está infantilizado.

...
Es cierto, mentí, pero luego dije la verdad, aunque tarde, ya me siento yo misma. Sincera.
No te equivocas, me incorporo dentro de otras personas y lloro sin ser mías las razones del llanto.
Lloro con facilidad porque siento, porque es fácil ponerse en el lugar de la otra persona y porque me gusta sentir el dolor de otras y ser consciente.
Es calma lo que me inunda cuando por lágrimas expulso dolor de mis entrañas, de mi pasado, de mis recuerdos, que así como dice la palabra no son olvidados. Recuerdos.
Es cierto, soy una niña, pero una niña que quiere aprender sintiendo. Y no tengo miedo a ser frágil, si alguien creó materiales frágiles también creó personas que pudieran llevarlos, con un corazón que pudiera entregarse a esos que mas nos necesitan. Débiles, sin esperanza, apagados.
Me gusta regalar sonrisas. Quiero ser útil.

¿Confiaras en mis frágiles manos para llevarte a lo mas profundo de mi frágil corazón?



1 comentario:

Dylan Forrester dijo...

Toda una poética degustable.
Persevera.

Saludos...