Con unos tonos más bajos, mi voz canta hablando. Seduce, enloquece. Enloquezco yo. ¿Qué me dio la noche que otro timbre tengo? Contínuo, recorrido, mi voz sigue el rio. Dando saltos corro hacia la catedral. Llego tarde a la charla. Tu presencia en mi suspiro le llama la atención al orador y como una princesa respondo a su pregunta.
- Irene. De grecia, Paz.
Como una mariposita, me mandan estirar las alas. Bailoteo en el escenario. Cientos de personas mirándome, observándome. Y en mi voz, por primera vez, ningún tambaleo.
Segura, sorprendida. Gozo de dos piernas firmes. Equilibrio. Canto. No canto. Mi voz canta. Quiere cantaros. Quiere hacerme oir. ¿la quiero oir yo?
No se, pero me gusta escucharla...
Sensaciones nuevas...cariño. Correspondencia...
Como un pajarito. Que bonito el trino. Sigo, sigo cantándote.
- Irene. De grecia, Paz.
Como una mariposita, me mandan estirar las alas. Bailoteo en el escenario. Cientos de personas mirándome, observándome. Y en mi voz, por primera vez, ningún tambaleo.
Segura, sorprendida. Gozo de dos piernas firmes. Equilibrio. Canto. No canto. Mi voz canta. Quiere cantaros. Quiere hacerme oir. ¿la quiero oir yo?
No se, pero me gusta escucharla...
Sensaciones nuevas...cariño. Correspondencia...
Como un pajarito. Que bonito el trino. Sigo, sigo cantándote.
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