Como dice Elsa Punset, escribo antes de dormir y ya me preocuparé mañana.
He abierto la ventana para oír las calles, pero ni el aire ni el ruido levantan mis piernas para enfrentarme a la noche. Cansancio, desgana. Un estado en el que tienes ganas, pero tampoco las tienes. Quieres espabilar, pero estás agusto haciendo nada. En realidad ir a la cama es lo que me recomiendan. Mañana seguiré con mis tareas. Hoy no me entran más letras. Memorizar...
Uno no puede meter en la cabeza cuando está pensando en sacar de ella.
Las ideas bailan y mi cuerpo adormece. La luna llena.
Me voy a la cama antes de dormir frente al ordenador o salir por esa ventana, una noche más, con un final trágico forzado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario