¿Idea de la hora?
- Ninguna.
Sientes las sábanas y te arropas con la funda. Hace fresquito.
Agarro mi pijama y entonces, siento suavidad. Inevitable seguir la escultura de mi cuerpo aportándome el calor que necesito a esas horas.
Un instante.
¿A dónde acudió?
- No lo se, pero falta en mi calle.
Hombre del norte de inglaterra y arraigado a ese portón de la Caixa. De camino a mi dedicación los buenos días los dan tu libreta de crucigramas. Hoy ya no estabas. Te preguntas por qué.
Un instante.
¿Lo digo?
- No es el momento de decir.
Lo sientes y sonríes. No te ve. Hay una pantalla entre los dos. El hecho de preguntarte por decírselo ya hace que las ilusiones se muestren en ese suspiro.
Un instante.
¿Le llamo?
- Aún no.

- Ninguna.
Sientes las sábanas y te arropas con la funda. Hace fresquito.
Agarro mi pijama y entonces, siento suavidad. Inevitable seguir la escultura de mi cuerpo aportándome el calor que necesito a esas horas.
Un instante.
¿A dónde acudió?
- No lo se, pero falta en mi calle.
Hombre del norte de inglaterra y arraigado a ese portón de la Caixa. De camino a mi dedicación los buenos días los dan tu libreta de crucigramas. Hoy ya no estabas. Te preguntas por qué.
Un instante.
¿Lo digo?
- No es el momento de decir.
Lo sientes y sonríes. No te ve. Hay una pantalla entre los dos. El hecho de preguntarte por decírselo ya hace que las ilusiones se muestren en ese suspiro.
Un instante.
¿Le llamo?
- Aún no.
¡Sorpresa! Se adelantó.
¿Qué sientes?
- Siento...siento un 'instante'.
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