Sabía de su existencia, por fín podía tenerla entre mis brazos, podía ver su rostro, mis ojos, y sus labios en una niña, nuestra niña. Y a pesar de todo, no podía quitarme de la cabeza ese peso que me aguardaba. Mi vida era más fácil tan solo recordando. Ahora, esos recuerdon volvían en forma de regalos. No exactamente. Es cierto que ella no me fue dada, la robé, pero estoy seguro de que fue nacida por amor. Lástima que no creciera con él. Ahora es tarde para decir entre nosotros, para lamentarme. Soy un hombre de 36 años, ya no tengo mi melena al viento, ni mi barba de color juvenil, de aquellos años. Sin embargo, no llevo mas de dos días con la pequeña y me doy cuenta de mis juegos en sus manos, de la sonrisa de su madre. Esa que transmite tanto, inocente, pura, muy diferente a la que Mónica tiene y tenía cuando la ví.
Ya llego a mi habitación, el pasillo de pensar se ha acabado y mi esposa me espera en la cama.
- Buenas noches- le digo en voz baja. Se gira y me abraza la espalda. Es curioso, ya no recuerdo cual fue la última vez que hubo pasión en esta cama. Seguí los pasos de mi esposa creyendo que sería un sueño y ahora me encuentro entre sábanas con un pie fuera. Me paro a pensar y se que no es el momento, pero el dolor del pecho no me deja dormir y me pregunto si ese pie que siente la brisa de la noche ansía huír y buscar mi tranquilidad, la oscuridad que siempre quise y me dejé robar, o quizás es que anhela la piel suave de otros pies que seguramente buscan calor esta noche. A mi mente vienen sus pechos prohibidos, cierro los ojos, respiro profundamente, y me parece estar viendo su sonrisa de nuevo. Sus ojos brillan como la primera vez que lloró al hacerle el amor. Menor de edad y su melena rizada, estaba preciosa y se entregaba a mi, yo aunque con experiencia jamás me había deleitado tanto ante un cuerpo y esque su cuerpo era precioso, en este instante lo puedo tocar, y lo acaricio con miedo a romperlo. Quiero que todo sea perfecto y aunque ya conozco la sensación de hacer el amor contigo, hace mucho tiempo que no volvía a tener una primera vez así. Poco a poco venían las risas, y los golpes de cabeza contra la pared. Eso no era un problema, ríes constantemente y me susurras al oído que deseas de mi. Dirección abajo te echo una última mirada la cual es bastante perversa y continúo por hacer cumplir tu orden, tu deseo, tu placer. Voy saboreando por el camino el olor que desprendes y huelo ya en segundos el sabor de tu sexo. Ambos sentidos están dentro de ti y un tercero se añade al oír tus gemidos. Busco el tacto adelantando mis brazos, y entonces entrelazas tus dedos con los míos. La energía fluye y por un momento comienzo a sentir que somos uno. El calor es incesante y las chispas van llegando. Tus caderas cada vez cobran mas vida y se fortalecen buscando tu máximo. Mi mirada te sigue en ese último gemido, no quiero perderme el resultado de mi poder. Es entonces cuando jamás vi cosa igual. Me separo inmediatamente y estás embadurnada. No es placer lo que te envuelve, o al menos no son ríos de satisfacción. Me limpio las comisuras y me llevo las manos donde pueda verlas con miedo a qué ver sobre ellas. Ese último sabor era la sangre, sangre que tenía en mis manos, sangre que te regaba el pecho, dos montañas de lava expulsaban ríos de sangre que acababan en el nacimiento. Donde toda luz regala un niño. Senos que en vez de leche me alimentaban con sangre. He estado deborándola y no dio señales. Mi víctima me está sonriendo y yo no controlo la situación. Ese sabor dulce, ese sabor tan mío, mi placer, mi poder, mi satisfacción, mi máximo, mi ORGASMO. Voces externas me empezaban a remover los sentidos. ¡Mónica! ¡MÓNICA DESPIERTA! Estaba muerta, -¡DESPIERTA, DESPIERTA!- No dejaba de gritarle.
- ¡Cariño! ¡Leo!.Has tenido una pesadilla, no dejabas de moverte. ¿estás bien?
Eso era todo: una pesadilla, un constante pensamiento que tenía guardado día y noche a lo largo de cuánto. ¿cuánto tiempo podría aguantar la pena? ¿el resentimiento? Mi esposa me abrazó y me pregunté entonces, ¿cuánto tiempo seguiré engañándola?
- Descansa, cielo- Me dijo abrazándome. - Estoy bien- le engañé. Buenas noches.
Bienvenidos a todos aquellos que deseen viajar en este mundo de realidad y fantasía. Mundo Minino. Historias de aiRín.
martes, 1 de junio de 2010
kapitel 6.ein Alptraum.
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3 comentarios:
He de decir que me ha... asustado al final.
eres mala, eh? vaya relatos... es difícil de comentar, pero vamos, más o menos sabes lo que quiero decir. un abrazo aiRin, cuídate mucho
eres un satánica niña jajajajaj sigue escirbiendo irene :D
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