jueves, 27 de mayo de 2010

EL FINAL, anticipado.

Todo el mundo aplaudía.
Dejé escapar una leve sonrisa, sin dientes, con mirada brillante, en la que el llanto casi se apodera de tu alegría. Por qué enseñar mis dientes, cuando se que en toda esa sala nadie estaba orgulloso de mí. Aplausos por cumplir. Actos rutinarios, educación impuesta.
No había nadie al que dedicar una sonrisa; mi sonrisa. Nadie.
Quizás en el aire, estabas tú, mi querida amiga, mi apoyo, mi orgullo. Mi satisfacción.
Cuando no hay nadie que observa tus logros no hay visión de ellos. Yo sola no hago nada en este escenario. Solo oigo eco, y en mi mente retumba tu nombre.
Está claro, allá a donde vaya no estarás en el público, pero siempre dentro de mi misma.
Echaré de menos mi reflejo allí donde esté, mi alma gemela, mi amigo, aquel al que amo, a ti, quien sigue mis huellas, quien busca mi olor.
Nos veremos, de nuevo, en el olvido y en el recuerdo de olvidar lo más querido.

No hay comentarios: