miércoles, 2 de junio de 2010

mi ilusión depende de tu regreso

Vivo en una cueva desde hace mucho tiempo. Os contaré primero el comienzo para que podais entender el final. El porqué lloro, y mi confusión del momento. No es un final en realidad, es un cambio en la rutina, en mi cotidiana vida.
Llegué aquí hace unos 20 años, ya casi 21, desconozco los días exactos, las líneas que marcan el salir del sol y el acostar de la luna se emborronan en la pared. Los días pasados no son importantes, sino el día de hoy, esta noche en concreto en la que me paro a pensar. Os explico porqué lloro, porqué he llegado a esta conclusión y por que insisto en verlo todo como antes.

Como iba diciendo, llegue hace ya mucho y al principio me apañaba con esta oscuridad en mi cueva, era mi día a día, entonces no conocía la luz, el fuego o la llama. Pasé de ser una niña a una adolescente y me apeteció recordar aquellos juegos de la infancia, empecé a investigar y jugar. Jugaba a que era una gran exploradora aquí en esta inmensa isla. Recogía bonitas piedras de la playa en las mañanas de sol intenso, y por la tarde noche jugaba con ellas a ser mis amigas. Bailaban unas con otras, tenían distintos papeles. Recuerdo que en una de esas noches ellas se enfadaron conmigo. Su cabreo consistía en devolverme su rabieta a base del silencio. Hablaba con ellas y ya no respondían. Creedme, escuharme sola día y noche volvía loca mi mente. Así que una noche me enfadé con ellas, las tiré con fuerza contra la pared que hoy es mi habitación, al final de la cueva. El golpeo sonó en la oscuridad, lejos de la arena. Una con otra y seguidas las alejaba de mi, sin saber bien porqué ya no querían jugar conmigo. Castigada con sus silencios, pude descansar media hora mas tarde. Soy de fácil sueño. Pero esa noche me desvelé, alguien nuevo estaba en mi casa y no oí sus pasos. Parecía de color pelirrojo, rojizo marrón, amarillo, dificil de describir. Al principio me asusté pero luego me di cuenta de que me mostraba el camino para poder acercarme al fondo de la sala y ver de cerca quién era en realidad. Fue una bonita bienvenida, aunque bueno, yo nunca le invité. Entró en mi cueva sin saber cómo y no tenía a nadie. No podía dejarle solo. Esa noche hasta que el sol salió, me explicó su historia y yo escuché atentamente. Dijo que todos estos días había estado buscándome, pero no encontraba nada en la oscuridad. Decidió dar luz propia y alumbrar sus pasos. Temía conocerme pero mi voz le agradaba, así que arriesgó a verme y parece que entre chispas nos enamoramos como niños. Me contó todos esos días atrás que escuchaba mi voz antes de dormirse. Ya apenas echaba de menos a mis antiguas amigas. Con su calor era suficiente. Por cierto, su nombre es 'Fuego' y ahora ya no me acompaña. Buscaba la manera de avivarlo día a día, compartimos días, meses e incluso años. No hace mucho estaba aquí a mi lado, y ahora solo quedan cenizas. Cenizas y mas cenizas que me recuerdan felices momentos. El juego de nuestras sombras, cómo nos conocimos, cuando me quemé en muchas ocasiones, pero aun así como aprendimos de ello. Él siempre estuvo conmigo. Para avisarme, para enseñarme, para darme luz en mis pasos más importantes. Y ahora...ahora estoy sola, aquí sentada con este olor fúnebre y marchito. Hasta ahora vivía recordando, tratando de olvidar, recordando al mismo tiempo, manteniendo la esperanza de que de nuevo me saludará su llamita y me dará las buenas noches de este frío invierno. Puedo esperar y esperar, que la llama no volverá. Como mis amigas todos se van, pero este fue especial, fue más que amigo, y pasa el tiempo y no lo olvido. No se si entendeis de lo que hablo o si quiera mis lágrimas y porqué cuento esta historia. Lo que yo he entendido hoy, justo cuando el viento se llevaba las pocas cenizas de él que quedaban, esque he vivido manteniendo la esperanza, viviendo de ilusiones hasta ahora. Ilusión porque volvieras, de tenerte algún día de nuevo en mis brazos, de quemarme, de sentir el calor, de sentirme de nuevo amada y comprendida. Ahora ya nadie me escucha, solo oigo mi voz. Veo como se grava en mi suelo, en la arena del fondo de mi guarida, el resto de ti. Las rayas del viento en la arena y tus cenizas en el aire despidiéndose de mi hogar, del tuyo, que era nuestro. Por fin lo veo, me doy cuenta que ya no te tendré y mi pena es muy grande. Vivir de ilusiones...cuánto dolor. Cómo duele cuando ves que la ilusión ya no puede existir, no puede nacer ni avivarse porque tus llamas han muerto y tus cenizas vuelan a un mundo lejos de mi isla. Quizás ahora nades entre peces, da igual donde estés, supongo que te seguiré recordando, me quedan los corazones en la pared, y algunas huellas en las palmeras, pero como todo, el tiempo lo borrará. Lo borrará todo, posiblemente hasta yo me borre de esta historia, de esta isla, porque no hay nadie más que sepa de mi, nadie que me recuerde. Es hora de acabar con este sufrimiento, vivir de ilusiones, cuánto cuento. Qué tontería cuando ves claro el futuro, cuando ves que se esfuma poco a poco la única ilusión que aun me mantenía viva:Tu regreso. Ahora cerraré los ojos y ya me quito las lágrimas, ojalá no despierte mañana, vivir sin ti es vivir sin vida. Pasar los días sin que exista el regreso, hace mas inútil mi vida. Vivir sin motivos, sin ilusiones...Así, después de conocerlas, no merece segir pisando el suelo. Buenas noches 'Fuego' mío. Descansa en paz. Esta noche creeré en la vida mas allá para aun así y en sueños saber que estarás conmigo siempre siempre. Por siempre jamás. Te quiero.
-Recógeme esta noche y quéma mi cuerpo, quiero volar contigo, nadar o sentir los corales juntos. Lo que sea, pero no me dejes sola. No puedo sin ti. Abrígame esta noche y regálame motivos, -me decía en voz adentro, antes de dormir, de desonectar la realidad de un profundo sueño. Tras unas oraciones- Amén, buenas noches 'Fuego' mío, que descanses estés donde estés.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No se, esta bien... pero el tono nostalgico y lastimero inunda casi siempre lo que escribes.
Un saludo y cuidate

PioChesko dijo...

me gusta como empieza y como se desarrolla el relato, pero no como termina. ¿Por què? Porque creo que la protagonista debe precisamente entender lo que dice que ha entendido: no vivir más de la ilusión. Mi opinión es que no hay que atarse de por vida a una falsa esperanza. La vida sigue.

aiRin dijo...

La protagonista sonríe fresca. Justo entendió que vivía de una ilusión, y por eso se pone manos a la obra para olvidar ese hecho. No puede permitírselo. La vida sigue, exacto :D y mi sonrisa se regenera:)

Anónimo dijo...

El relato es realmente precioso, pero ten cuidado, es muy peligroso vivir de ilusiones.
Saludos.