¿y qué más da si estoy en los huesos; si este esqueleto quiere bailar?
¿y qué más da la locura de mis pelos, si entre ellos hay felicidad?
Menéate, mueve ese body. Estira los brazos y salta con tus piernas.
Estamos unidos por hilos y nadie hay arriba ni nadie hay abajo.
Somos prolongaciones, estamos unidos, sin ataduras.
Puedes tirar lo que quieras de mi, porque en realidad no eres tú el que tira. Soy yo la que avanza.
Y cuidado, que te tengo ganas, prepara un buen agarre, que voy para allá con un buen salto.
Me dejo caer y si salpicamos, que sean gotas de alegría y orgasmos.
A ver si alrededor se dan cuenta de que sin miedos, todo es más sencillo.
¡Mírala! Mira que meneo, que contoneo, ¡cómo disfruta!
que gozo verla bailar, que rico su cuerpo, mañana, tarde y noche y al madrugar.
¡qué preciosa, y cómo brilla... y ella sin saberlo... sin creerlo.
Pues aquí me quedo, bien cerquita, porque algo, no se el qué, me empuja a querer verla, verla gozar, gozar de su brillo y disfrutarla. No tengo miedos, ni los tuve. Así que camino hacia ella.
- Perdona, ¡se te han caído las gafas! ¿Son tuyas?
- ¿Estas de color azul? Ah, bueno. No te preocupes, esas se me cayeron hace tiempo...
- Pero, ¿y cómo ves a donde vas? ¿De qué color son tus días ahora?
- Ahora llevo lentillas :) y los días son de un color mágico que sólo yo veo y el que me acompaña. ¿Quieres ver lo que yo veo?
- Quiero verlo y sentirlo. No tengo miedo.
- Pues cógeme de la mano, acaricia mi pelo y sacude los demonios, que la fiesta continúa.
Y nos miramos, nos clavamos, ojitos, miradas, labios con labios, lengua con lengua, baile y caderas y al compás fuimos uno...hasta ahora.
Porque ahora me pregunto cómo no iba a compartir lo que siento y sentimos. Sería egoísta que no vieran tu brillo. Sigue brillando, que yo a ciegas te escucho, te huelo, te saboreo. Tienes el foco.
Todo se detiene. Silencio en la cama.
Abre los ojos, me dices. Cuántas manos, cuántos besos, cuántos corazones laten bajo un mismo latir...
¡Qué revolución ésta! La de amar y fluir...pero te miro desde lejos y sigues ahí.
Aquí sigues. Aquí seguimos, hasta que la música deje de sonar...
.... o hasta que por fin vea, vea que no llevo gafas; porque es tu imagen en mis retinas la que se clava.

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