domingo, 8 de mayo de 2011

Psiquiatra de urgencias

Mil veces mejor vivir sola toda una vida. Sola, digamos independiente. No tienes por qué sentirte sola, cuando vives sola. Sin embargo, a mi alrededor veo mujeres que con dos hijos y marido están más solas que nunca.
[...]
Me ducho y el agua empieza a flojear. Alguien parece que también se está duchando. Una ducha de lágrimas. Me seco y salgo en albornoz.

Poniéndose la camisa. Me voy, dice ella.
¿A dónde te vas?
Me voy al psiquiatra. No puedo estar así. Ya no puedo estar más así. Sólo tengo ganas de llorar.
¿Al psiquiatra? Pero si tú misma evitabas que yo misma fuera. Mamá...
Necesito saber si es problema de convivencia o si el problema soy yo...Yo no soy de esta autoestima. Yo siempre he sido alegre..., dice con dificultad de respiración y jadeo.

La niña no sabe como hacer ante el desconsuelo de su madre. De la misma que estuvo fuerte cuando su niña andaba derrumbada.
Se oye bajar las escaleras.

¡Mamá! ¿y cómo vas a ir al psiquiatra así? ¿no hace falta número? ¿cita?
Iré a urgencias, Psiquiatría por urgencias, le anuncia con voz de llanto.

Se que en el coche llorará. Yo ya lloré otras veces. Se que lo pensará. Se que entonces sabrá que es más de lo que cree. Somos más. Yo lloré mucho. Mamá muy poco. Sólo últimamente.

Se escuchan gritos, desesperación, impotencia, agudos, graves, y un cerrar de puerta dejado, con acceso al garaje.
Papá no llora. Me pregunto que estará pensando. Me pregunto si el tiempo destruye el amor o lo alimenta. Me pregunto si las lágrimas romperan una familia.

La niña llora pues no puede hacer nada. Tan sólo aprender, que...

Mil veces es mejor vivir sola toda una vida. Sola, digamos independiente. No tienes por qué sentirte sola, cuando vives sola. Sin embargo, hay mujeres que con dos hijos y marido están más solas. Y hombres...hombres que no quieren afrontar que no saben vivir solos, y que si están en sus casas es porque tendrán comida de mamá y camisas planchadas en su sitio habitual. Comodidad.

[...]
Yo no vivo en comodidad. Yo vivo apasionadamente. Yo quiero todos los días hacer el amor. Sóla o con alguien en casa; lo importante es tener a alguien fuera. Alguien que como tú sepa disfrutar y nunca se canse de los buenos días. Un amigo o una amiga.


Creo que si soy fuerte es por mi mamá. Te deseo suerte en este viaje cargado de incertidumbre pero lleno de fuerza interna que toda madre tiene. Tú más que ninguna.

¡Ánimo! Mucha suerte mamá. Dice, ahogando sus lágrimas.

[...]
aiRín os desea no uniros a esas responsabilidades tan pronto. Tened la libertad de escapar y dejar de lado tan solo un trabajo, pero no una familia. Responsabilidades justas.
Si ya estais en ellas, no puedo aconsejar. Sólo dar abrazos y llorar de compasión. Aún no viví ese estado. Soy esa niña, tan sólo una niña como ella. Cargada de impotencia, pero absorvente de aprendizaje, de experiencias.

Viaja, afronta, y vive como quieres. Tómatelo con tranquilidad. Tú llegaste aquí sin quererlo. Es hora de querer lo que te regalan. Ama tu vida, ámate a ti misma. Más que a nadie.




1 comentario:

Juan Solo dijo...

Tan sólo puedo abrazarte, besarte, y decirte:
la vida es cambio, y a veces duele. A veces sólo podemos estar ahí, mirando y apoyando, pero sin poder hacer mucho más. Llorar no es malo. Llora, cambia, sé fiel a tí misma y a los que te importan, y vive.