Hace tiempo que no conseguía escribir,
hace tiempo que no plasmaba mi libertad.
Quisiera ser tu mejor amante y tu única.
Que vieras en mí, la belleza que otros no fueron capaces de captar.
Iluminarse tus ojos, mirada fija y sin parpadeo.
Observar un cuello delicado y melena morena sobre hombros que jamás pudiste imaginar tan femeninos.
Detener el tiempo y desearme;
al mismo tiempo deseas cuidarme y acariciar mi piel de dedo a dedo,
de extremedidad a extremidad,
con tal cuidado de no ensuciar lo más tierno que vives.
Imaginar un sueño en tan solo una mirada y sentir tu corazón contra tí,
cuando sin más, ella se gira y es consciente de tus ojos.
Te sonríe y agradece tu mirada.
Eres la persona más feliz cuando sientes que tienes que coger papel y lapiz y empezar sin acabar nunca a describir el pecado, el deseo, la tentación, sentimientos nuevos que descubres cada vez que retrocedes al borde de la misma hoja.
Sonríes de nuevo. Esta vez, porque tu llama soy yo.
Mis manos son las tuyas y escriben por ti.
Tu latido es mi latido.
Jamás conseguiría poder transmitir de forma escrita qué es el amor,
cómo uno se enamora y hasta donde llega la locura.
Sólo se que una simple caricia y un cariñoso torneo entre mis manos es vida en la nuestra.
Palabras encontradas entre miles de mis notas perdidas. Fecha desconocida.
hace tiempo que no plasmaba mi libertad.
Quisiera ser tu mejor amante y tu única.
Que vieras en mí, la belleza que otros no fueron capaces de captar.
Iluminarse tus ojos, mirada fija y sin parpadeo.
Observar un cuello delicado y melena morena sobre hombros que jamás pudiste imaginar tan femeninos.
Detener el tiempo y desearme;
al mismo tiempo deseas cuidarme y acariciar mi piel de dedo a dedo,
de extremedidad a extremidad,
con tal cuidado de no ensuciar lo más tierno que vives.
Imaginar un sueño en tan solo una mirada y sentir tu corazón contra tí,
cuando sin más, ella se gira y es consciente de tus ojos.
Te sonríe y agradece tu mirada.
Eres la persona más feliz cuando sientes que tienes que coger papel y lapiz y empezar sin acabar nunca a describir el pecado, el deseo, la tentación, sentimientos nuevos que descubres cada vez que retrocedes al borde de la misma hoja.
Sonríes de nuevo. Esta vez, porque tu llama soy yo.
Mis manos son las tuyas y escriben por ti.
Tu latido es mi latido.
Jamás conseguiría poder transmitir de forma escrita qué es el amor,
cómo uno se enamora y hasta donde llega la locura.
Sólo se que una simple caricia y un cariñoso torneo entre mis manos es vida en la nuestra.
Palabras encontradas entre miles de mis notas perdidas. Fecha desconocida.
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