No hay más que leer el título para entender lo siguiente...
Me estoy tomando un buen refresco. Cada sorbo es placentero. Tres cubitos cuento. Si.
Juego con la pajita y busco en el fondo. Lo pierdo. De entre los tres que me han puesto, uno, el más pequeño se deshace. No quiero.
Luego se aguacha, y todo sabe a lo mismo. Agua.
Si desapareces en mi vaso...¿eres el primero en entrar en mi estómago?, ooo..., ¿el que aguanta derretido en el fondo?.
Si aguantas... Si aguantas, no desapareces.
Ya no se por donde iba. ¡La pajita ésta!. Me desconcentra. Me lía.
¿Puedo volver a empezar?...¿qué hago?. Si no hay nadie...¿a quién le hablo?. ooo...¿o es que no me escuchas?.
Maldita sea. ¡Estás ahí! Estás porque te he tragado, te he sentido.
Ahh amigo, ahora entiendo porque me hablo a mi misma. Hablo contigo. ¿No?.
¿Podemos vernos ya? Te echo de menos...Aunque estés por ahí en mi organismo, prefiero cuando te veo. Prefiero elegir tu sonrisa. Tus ojos. ¡Tu sonrisa tonta!...
No puedo olvidarte...quizás no quiera.
Vamos dando. Ahora entiendo tu juego, porque yo juego al mismo.
Mantienes el sabor sin contrato fijo. Deberia ser el calor el que nos mantuviera. De hecho, lo es.
Porque te deshaces frente a los demás, pero es este frío, este frío que siento en mi cuerpo, ese frío que me regalas con tu ausencia. Ese frío, ese frío que te hace cubito y ya estás en cubitera nueva. Espacio único donde te encierras.
Déjate beber... para hablar de nuevo a solas. Para estar dentro de mi, y de nuevo, no poder verte...
...Porque lo anterior pierde a cualquiera.
Me estoy tomando un buen refresco. Cada sorbo es placentero. Tres cubitos cuento. Si.
Juego con la pajita y busco en el fondo. Lo pierdo. De entre los tres que me han puesto, uno, el más pequeño se deshace. No quiero.
Luego se aguacha, y todo sabe a lo mismo. Agua.
Si desapareces en mi vaso...¿eres el primero en entrar en mi estómago?, ooo..., ¿el que aguanta derretido en el fondo?.
Si aguantas... Si aguantas, no desapareces.
Ya no se por donde iba. ¡La pajita ésta!. Me desconcentra. Me lía.
¿Puedo volver a empezar?...¿qué hago?. Si no hay nadie...¿a quién le hablo?. ooo...¿o es que no me escuchas?.
Maldita sea. ¡Estás ahí! Estás porque te he tragado, te he sentido.
Ahh amigo, ahora entiendo porque me hablo a mi misma. Hablo contigo. ¿No?.
¿Podemos vernos ya? Te echo de menos...Aunque estés por ahí en mi organismo, prefiero cuando te veo. Prefiero elegir tu sonrisa. Tus ojos. ¡Tu sonrisa tonta!...
No puedo olvidarte...quizás no quiera.
Vamos dando. Ahora entiendo tu juego, porque yo juego al mismo.
Mantienes el sabor sin contrato fijo. Deberia ser el calor el que nos mantuviera. De hecho, lo es.
Porque te deshaces frente a los demás, pero es este frío, este frío que siento en mi cuerpo, ese frío que me regalas con tu ausencia. Ese frío, ese frío que te hace cubito y ya estás en cubitera nueva. Espacio único donde te encierras.
Déjate beber... para hablar de nuevo a solas. Para estar dentro de mi, y de nuevo, no poder verte...
...Porque lo anterior pierde a cualquiera.

1 comentario:
"Vamos dando. Ahora entiendo tu juego, porque yo juego al mismo.
Mantienes el sabor sin contrato fijo." Me entanta la rima... juas. Este tipo de textos me encanta. Parece que lo has vomitado y lo has grabado en una cassette y luego lo has copiado... Natural como la vida misma: una metáfora que no puede evitar ser real y la realidad intenta romper el envoltorio.
La rima del final del texto me pone malo, ¡me encanta! Bravo!!. Que pena que el final sea una súplica agridulce... Un besote guapísima!! ^^
Publicar un comentario