viernes, 22 de abril de 2011

¡maldita sea!

Maldita música que me vuelve a mi realidad. Soledad.
Huye de mis sueños, de mis sueños, esos que deseas tener y de los que tienes cuando tu cuerpo descansa y tu mente te tortura.
Todos los sueños acabados, derrotados, clavados como chinchetas en mi lengua. Palabras que escupo a Lilith. Mi mayor rival.
Me duele el culo de este suelo frío. Me duelen mis malditos huesos. Huesuda. Insignificante.
Salvada por el vibrato del móvil, pero no vibra mi corazón. ¡MALDITA SEA!

En esa operación de pechos me di cuenta que no todo está en un buen tamaño, si no en tu mirada.

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