¿No sentiste alguna vez que no pertenecías al espacio que vivías?
Sí, quiero decir, ese momento en el que los rayos del sol vienen del sur e inciden en tu espalda y uno siente que todo lo que le rodea tiene un toque mágico.
Te preguntas...
- ¿Qué hago aquí sentada en una simple oficina?
Y entonces vuelas, y tu mente te lleva a otro sitio.
Allí, donde para ti todo es perfecto, donde sin haber nadie, sientes que todos están.
Todo es sencillo, pero no simple.
La brisa mueve tu pelo, y te hace girar de la forma más divertida y natural.
Sonríes sin miedo a que alguien vea tus encías o tus dientes...Sólo de esa forma tu sonrisa es preciosa.
Perfecta.
Tu momento estrella.
Me recojo el pelo para sentir como llega la noche.
Ahora mi nuca son tus ojos. Y no quiero dejarte sin ver mi momento estrella.
Creerás que eres raro al pensar que vemos los mismos colores.
Y es curioso, porque tengo los ojos cerrados.
¿Verdad que cuando uno cierra los ojos todo es como uno quiere?
Cierro los ojos y escribo. Estás conmigo.
Se que me sientes, porque te tengo en mi mente.
¡Saltemos las olas! No me sueltes.
Y no abras mis ojos, déjame llevar el pelo recogido para ver lo que tu ves.
Déjame soñar que vuelo pasos atrás o hacia delante.
Es fácil, cuando la inspiración llama a tu puerta, que no es más que una sensación de expresar lo que despierta tu imaginación.
Es fácil, pues, describir ese momento estrella.
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