
No es el momento para explicarte lo que para mí significa tu nombre. Una larga historia de casi 3 años que hoy en tu día no merece la pena nombrar.
Pero, ¿sabes? a lo largo de ella, te conocí. Me apoyaste en momentos duros y nos dimos sonrisas en aquellos más cumbres.
Darte a conocer aquí, en mi otro mundo, in the other side from aiRín, significaría iluminar mis entradas con una sonrisa. Esa tan especial que te caracteriza, esa, que se me viene a la cabeza si tuviera que describirte.
Esa que hoy pinté y ocupará espacio en tu pared. Mírala, detente un instante y observa. Ni siquiera tú lo sabes.
Apuesto a que miles de personas estarían de acuerdo conmigo, pero ahora solo yo te escribo.
Tu expresión habla de tí y a mi me encanta escucharla. No eres más debil por sacar tus lágrimas. Eres increible por tener un corazón tan grande. Siéntete querida, porque lo eres. Siéntete abrazada en distintos idiomas porque en todos ellos te quiero.
En un triángulo asoma tu cara, y a tus 40 años estás reluciente. En lo más alto. ¡Adelante! ¿Qué son los años sino tiempo para contemplarte? Para disfrutar lo que eres, para regalarte piropos, porque tú te los mereces.
Largo cuello como el de un cisne, dulce como el de una princesa, como es tu nombre, Aurora. Sonrisa de luchadora, cabello de un ángel. Cuerpo acariciable.
Definitivamente, ahora tengo más ganas de llamar a mi hija por tu nombre. Si alguna vez tuve dudas, tú me las quitas cada día que pasa. Demostrándome a mí y a todos los que te rodean, que han conocido a la mujer más maravillosa, siendo tú inconsciente. Y por eso, eres aún más. Más bella como persona.
Feliz cumpleaños, Aurora.
El regalo eres tú.
1 comentario:
Madre mía, Irene, no sé cómo agradecerte tus palabras, tan hermosas, tan cercanas, que llegan tan a dentro, que me emocionan y remueven de una forma que no sé si imaginabas al escribirlas.
No creo merecer todo lo que dices, en serio, pero hace taaaannnto bien, llegan en un momento tan oportuno, que no sé qué lúcida inspiración te ha movido para levantarme de la tierra, sobre la que llevaba agachada hace ya demasiados meses.
Te siento ahora mismo como una especie de ángel que me arropa y consigue entresacar de mí lo más precioso que hay en mi interior y mejorarlo, en una pintura, en un escrito...
Mil gracias y que eso que llevas en el corazón y amenudo nos regalas a tantos siga así por siempre.
Un enorme beso.
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